«Que tengas que oír que si no puedes con todo que dejes de trabajar...»


Quizás sea el cansancio acumulado el que mina la moral de los chicos que pasan la noche y el día encerrados en la biblioteca, pero lo cierto es que su estado de ánimo deja bastante que desear. «Esto es horroroso, los profesores se liberan, no vienen a las clases pero luego te exigen el temario completo. Yo el año que viene me voy a Granada, no me gusta nada la USC. En realidad, mi amiga Emily y yo somos bailarines, pero la presión social te obliga a estudiar una carrera, y total, no nos va a servir para nada. La verdad es que mi motivación ahora es nula». El que se queja es Ángel Currás, y a su lado, Iria Rojo dice que ya no puede con todo. «Se te juntan las prácticas con los exámenes y con los trabajos, y yo además soy camarera, y es muy triste que tengas que oír que si no puedes con todo dejes el trabajo...»

Tampoco Aranxa Vicens está muy convencida del resultado de su primer año de carrera en Audiovisuales. «Es mucha la presión, te sientes frustrado e impotente porque son muchos días seguidos y ya no se te queda la información en la cabeza». Aunque vive en Carballo, viene de México, donde el sistema de estudios es diferente. «Allí hay parciales, aquí es mucho más difícil, tengo que esforzarme el triple».

Iria admite que «a veces te dan ganas de dejarlo». Pero de momento, finalizada la frugal cena en la calle, regresa a la biblioteca con la intención de pasar la noche hincando los codos.

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