Atención al más mínimo detalle

El Peleteiro, de Santiago, cuida con mimo cada aspecto de la educación y apuesta por didácticas de contrastado éxito

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santiago / la voz

En todos los ránkings aparece el Peleteiro como el mejor colegio de Galicia. Instalaciones, docencia, notas y servicios se unen para alzar al centro a lo más alto de los 1.400 colegios de la comunidad. De la calidad académica de su enseñanza solo hace falta un dato: más del 30 % del alumnado supera el 9 (sobre 10) en la fase general de la selectividad. Pero el Peleteiro aparece en esta serie no solo por las buenas notas de sus estudiantes -explicadas en parte por el favorable entorno sociofamiliar al que pertenecen-, sino por su esfuerzo en ofrecer al alumno metodologías innovadoras que les permitan aprender de una forma más significativa: son sus programas específicos sobre destreza de pensamiento, educación emocional, matemáticas, y expresión escrita y oral, además de los planes de robótica y programación, y experiencias en Flipped Classroom.

Primaria

Escribo ASY. En todos los cursos de primaria se dedican dos horas semanales a esta experiencia lingüística. Se basa en el trabajo del profesor de la USC Andrés Suárez Yáñez (ASY) y se define como el método de modelado: «El profesor enseña a los niños cómo se llega al texto, lo crea con ellos paso a paso», explica Isabel Pinaque, coordinadora general de primaria. Enumerar ideas, escribirlas, unirlas con conectores, repasar la ortografía... todo el proceso de escritura. «Después practican ellos, primero en grupo y finalmente de forma individual».

¿Es útil? La evaluación externa que encargó el colegio, según comenta el director, Luis Peleteiro, indica «una mejora importante» y «absolutamente todos los niños escriben mejor», ya que por lo menos se han acostumbrado a reflexionar sobre lo escrito y repasarlo, «algo aparentemente fácil -apunta Pinaque- pero que pocos solían hacer».

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VeoMates. «A los niños les gustan tanto las mates como la plástica». Lo dice Luis Peleteiro y lo confirman los alumnos de segundo. Están encantados con la demostración a la periodista, y Mamen, la profesora que asiste al máster de didáctica de José Fernández Bravo en Madrid, explica lo que los niños van haciendo: «Mediante la manipulación [regletas o fichas] los niños llegan a la conclusión, y una vez que la han entendido nosotros les decimos cómo se llama en matemáticas». Juegan a que las regletas son trenes con viajeros, que son las unidades que caben en cada regleta. Las fichas las sitúan en el espacio de las unidades o las decenas, y suman y restan con soltura. Y problemas: «María tiene 3 lápices, Pedro 4, y Clara tiene más que Pedro. ¿Quién tiene más?» Toda la clase apunta «¡Clara!» menos un alumno, que confundió Clara con María (la profesora no le corrigió, solo le dijo que leyese bien el ejercicio, y lo hizo dos veces antes de darse cuenta. Ni una risa en clase).

Destreza de pensamiento. ¿Se puede enseñar a pensar? En Peleteiro lo tienen clarísimo. Lo más importante es seguir un mapa del pensamiento, desglosar los pasos y repasar, analizar nuestras conclusiones. Es un trabajo que sirve de base para todas las materias.

Educación emocional. De primero de primaria y cuarto de ESO, la educación emocional es clave en el centro. Coordina el programa Carmen Fuentes, subdirectora del colegio, quien reconoce que «mejora mucho la convivencia» y genera sentimiento de grupo. Para los pequeños se ha creado el Club de la Amabilidad, y Gloria, profesora de primero, explica que «al club solo se entra con buenas acciones y en grupo hacemos cosas como dejar notas en los coches del personal del colegio o apadrinamos un gato». Noa entró en el club porque ayudó a una niña pequeña a levantarse; Antía por abrir una puerta; y Pablo porque le hace las tostadas a sus dos hermanos.

Electrisix. En sexto estudiaron la electricidad y para aplicar lo aprendido se hizo una feria en la que cada grupo exponía (a todo el colegio y a los padres) sus creaciones: molinos, ascensores, pinballs... circuitos hechos por los alumnos y exhibidos con primor ante sus familias.

ESO y Bachillerato

Aulas y áreas temáticas. Hay áreas temáticas (arte o ciencias, por ejemplo) con aulas unidas. Y aulas por materias, siendo los alumnos los que cambian de clase. Esto permite exponer mucho más material y relacionar teoría y práctica en cada clase.

Robótica y programación. En 2.º de ESO unieron Física y Química con Tecnología para crear robots. Como hay carta blanca, dos grupos se fusionaron para una coreografía entre bots.

Flipped Classroom. Fernando Lazo, el profesor de Matemáticas, apuesta por esta formación. Y a los alumnos les convence: «Puedes ver la teoría con calma, varias veces, sin tener que pedir en voz alta que repita», dice Olga, quien reconoce que «en clase da tiempo a hacer más cosas», y Leopoldo recalca que «no puedes responder directamente las preguntas, tienes que ver el vídeo, y eso está bien» («ya ves, los alumnos son inteligentes», bromea Lazo).

Tabletas y PC. Sociales se estudia con tabletas y ordenadores, y ahí los recursos son infinitos. Ahora los de primero analizan el mundo griego con ejercicios en la web de la BBC.

Actualidad. Una asignatura propia en primero de bachillerato, auspiciada por Carmen Fuentes: «Es importante que los alumnos sientan curiosidad por conocer el mundo en el que viven». Desde Cataluña al terrorismo islámico, cualquier asunto del día es objeto de análisis y debate.

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No solo estudiar

Paraescolares. Dos horas mínimo. Todos los niños tienen incluida dos horas de actividades paraescolares, aunque el abanico es mucho más amplio. Se intenta así que cada uno descubra su talento, que puede ir desde patinaje a la productora de televisión, una de las propuestas de más éxito. También hay deportes y un centro de estudio profesional de música.

Idiomas. Por lo menos dos. Los idiomas son su punto fuerte también: los pequeños tienen la mitad del horario en inglés, que acaban dominando, y le suman más idiomas (francés, alemán o chino).

Charlas. Garrigues Walker y Cedric Villani. Las charlas son constantes en el colegio, este año inauguraron el curso nada menos que el jurista Antonio Garrigues Walker y el matemático y medalla Fields Cedric Villani. Ambos fueron entrevistados por alumnos.

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