«Mis libros están en la universidad de Comillas para crear una cátedra»

La colección del sonense incluye piezas únicas en el mundo y suma 20.000 volúmenes


Santiago / La Voz

El padre y musicólogo José López-Calo (Porto do Son, 1922) dejó Santiago en noviembre después de 43 años y con él también se fue su inmensa colección bibliográfica -tenía 660 metros de estantes llenos de libros-. Ahora reside en Salamanca, pero volvió estos días a Compostela, donde el jueves le tributaron un homenaje.

-¿Dónde está la colección?

-Todo está en la Universidad Jesuítica de Comillas de Madrid para crear en base a mi colección una cátedra o un instituto universitario Padre López-Calo de música religiosa española. Casi lo de menos son los 20.000, o algo más, volúmenes que tenía, sino su calidad. Además, pasé toda mi vida, unos sesenta años, con mi hermana María Teresa trabajando en las catedrales españolas recogiendo en libretas directamente los documentos, los datos musicales. Teníamos unas 1.200 libretas. Se trata de una documentación absolutamente única en España, porque, además, es de todas las catedrales. Luego, catalogábamos la música existente en esos archivos con todo detalle. Tenemos catalogadas unas 38.000 o 39.000 composiciones; casi 40.000 piezas musicales desconocidas, por su puesto. Y hay bastantes más, pero esas son las publicadas.

-Y de los libros, ¿cuál destacaría?

-Es muy difícil. Tener un códice del siglo XIV de la colegiata de Talavera de la Reina, que cuando lo vi en el catálogo tenía tantos ceros en el precio... Tener ese códice es una cosa única. Otro muy bonito, que me costó mucho menos, fue un códice del siglo XV. Es pequeño de tamaño, pero tiene unas vitelas tan finas, unas miniaturas...; es un procesionario para un prior cartujo con la encuadernación original. También el único ejemplar existente en el mundo del pasionario mozárabe de Cisneros. Hay otros dos ejemplares, pero están incompletos. Lo compré en 1964 y pagué por él 10.000 pesetas de entonces; 15 años después, me daban 500.000 pesetas por él. Por supuesto, no lo vendí. No se debía hablar de dinero, pero esos tesoros se consiguen pagándolos.

-¿Cuesta desprenderse de ellos?

-No, porque siempre tuve previsión de futuro. En mi archivo personal tengo una cantidad enorme de datos, pero a la bibliografía tenía que darle un sentido de futuro. Soy mortal, soy jesuita y, de acuerdo con mis superiores, durante tres años estuvimos preparando y estudiando diversas posibilidades y nos pareció la mejor esta que hemos escogido. Es darle un sentido de futuro a todo esto; que sirva, no para tenerse ahí guardado, sino para utilidad de generaciones futuras, de estudiosos que quieran aprovecharse de todo ello. Por eso, no me siento triste, al contrario, tengo tranquilidad de conciencia.

-¿En qué está trabajando?

-En mi tercer miserere andaluz de Hilarión Eslava, que es el más grande compositor de música religiosa española del siglo XIX. Llevo publicados los dos primeros y ahora estoy preparando el tercero, el de Baeza.

-¿Y para el curso de Música en Compostela de agosto?

-Como voy a dar el curso sobre la Edad Media, he preparado un libro, que será el cuaderno veinte de Música en Compostela. Se titula La música en Santiago de Compostela A. D. 1175. El alborear de la Edad Media. Faltan todavía 25 años para que llegue el siglo XIII con la Edad Media, pero aquí la anticiparon 25 años. La escribo en dos partes: la primera sobre el Códice Calixtino y la segunda sobre el pórtico de la Gloria. No hay ninguna colección en toda Europa que se pueda comparar con el pórtico de la Gloria, una orquesta completa reproducida con una fidelidad asombrosa, que uno no entiende cómo se puede trabajar así un medio tan difícil como es el granito. Es la primera y la última vez que se hizo.

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