Diaverum compra Souto Boo y promoverá la diálisis vacacional

El sanatorio compostelano, fundado en 1964, cambia de nombre


santiago / la voz

La multinacional de origen sueco Diaverum Servicios Renales, con presencia en 20 países, ha comprado la clínica compostelana Souto Boo, que cambia el nombre por el de Centro de Diálisis Diaverum Santiago de Compostela.

«El objetivo a corto plazo es convertir este centro en referente para el programa de diálisis vacacional del grupo», explica Luis Vargas Gutiérrez, su director general de España. Este programa favorece que pacientes que se dializan en otros hospitales, o centros extrahospitalarios, puedan utilizar la red de Diaverum. Así se facilita que viajen y sigan su tratamiento en donde se encuentren. Viajar permite a este colectivo de pacientes renales poder salir de su rutina y mejorar su calidad de vida. Esos tratamientos fuera de su centro habitual tienen que tramitarlos, los cubre su tarjeta sanitaria, y se contemplan además a través de la tarjeta sanitaria europea en países de la UE. Diaverum tiene presencia en zonas de atractivo turístico, de ahí su interés en esta prestación.

Vargas Gutiérrez valora asimismo que esta adquisición «tiene una gran importancia dentro de nuestra estrategia de crecimiento, consolidando nuestra presencia en Galicia». El grupo cuenta con 32 clínicas en España, y una plantilla de 750 profesionales.

Souto Boo presta tratamiento de hemodiálisis domiciliaria a un centenar de pacientes renales crónicos y tiene un concierto para esta asistencia con el Sergas. Su nuevo propietario pasa de este modo a doblar su incidencia en la comunidad, pues hasta ahora controlaba dos centros de diálisis, en Vilagarcía y Pontevedra, con una afluencia similar entre ambos a este compostelano.

La clínica santiaguesa la fundó Julio Souto Boo en 1964. Este conocido médico, licenciado en la Facultad de Medicina de la USC en 1960 y con proyección en el extranjero, tuvo un importante impacto en la sanidad local, donde fue directivo del Colegio Médico y de la Asociación Médico-Quirúrgica de Santiago. Esta última entidad le entregó su medalla de honor en octubre del 2007, en un acto en el que también recibió esa distinción Joaquín Potel.

El sanatorio Souto Boo estuvo en la calle General Pardiñas, donde en 1991 tenía en funcionamiento 21 camas, hasta el fallecimiento de su fundador y director, en febrero del 2009. Trabajaba con la intención de trasladarlo, lo que hicieron sus herederos, que la desplazaron hasta sus actuales instalaciones en Castiñeiriño.

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