«Necesitamos algo de tiempo para filosofar, pero no nos están dejando»

Asume el cargo con dos retos: demostrar que la Filosofía cumple una función social y recuperar la plantilla perdida


santiago / la voz

De familia emigrante con orígenes asturianos, nació en Buenos Aires, y en la adolescencia se volvió y vivió con los suyos en varias localidades, hasta que se asentó en Santiago, donde se matriculó en Filosofía. Por razones de salud, el anterior decano, Rafael Martínez, tuvo que dejar el cargo, que asumió provisionalmente José Miguel Sagüillo. Esta semana el nombramiento se hizo oficial con la toma de posesión, y el catedrático de Lóxica e Filosofía da Ciencia lo asumió encantado «porque le debo mucho a la USC».

-¿Por qué estudió Filosofía?

-Dudé entre Clásicas y Filosofía, y contrariamente a lo habitual, mi padre, que tenía vocación bohemia, me lo recomendó, y yo estoy muy agradecido porque me ayudó a descubrir que las cosas en la vida son más complejas de lo que parecen.

-¿Para qué sirve la filosofía?

-Nos ayuda a situarnos, a posicionarnos ante los problemas diarios, a valorar que los problemas personales no son menores que las decisiones trascendentales. Como hizo un filósofo como Bertolt Rashel que peleó por una sociedad mejor, que tuvo un tremendo compromiso y una búsqueda permanente con conceptos como la felicidad... Yo creo que es importante y puede ayudar, lo que ocurre es que necesitamos un poco de tiempo para filosofar, y ahora no nos están dejando. Conviene dedicarnos un poco de tiempo a uno mismo y a las personas que nos rodean.

-No será fácil transmitir eso a los alumnos, que viven en esta sociedad siempre con prisa.

-Los alumnos tienen muchas optativas y picotean según como les conviene y no profundizan en nada. La filosofía ayuda a discriminar cuáles son los estímulos de fondo importantes, pero es difícil con esa frustración de que no llego a tiempo, que tengo 19 actividades extraescolares... Se supone que el plan Bolonia iba a corregirlo, pero se ha quedado en una idea porque la crisis se ha llevado a muchos profesores y el trato personal, hablado no empollado, no ha funcionado porque hay demasiados estudiantes.

-¿Cree que es un error que dejara de ser una asignatura obligatoria en bachillerato?

-Junto con los profesores de enseñanzas medias, he solicitado una entrevista con el conselleiro de Educación, para ver cómo va a quedar el examen en la selectividad. Errores hay varios, como que la ética sea una alternativa a la religión; se equivocan los mensajes, la ética debe ser laica, enseña a discernir entre lo que está bien y lo que está mal, mientras que la religión enseña dogmas.

-Tampoco parece lógico que la enseñanza gire en torno a Platón y Kant. Habrá autores actuales...

-Eso es verdad, y es un debate que está abierto. Sería más útil abordar problemas actuales de la sociedad y ver cómo los grandes autores trabajaron estos temas a lo largo del tiempo.

-Frente a lo que se cree, es un grado con bastante alumnado.

-Este año ofertamos 65 plazas en primero y tenemos 56 alumnos, por encima de los 50 que exige como mínimo la Xunta, y hemos solicitado el estatuto de titulación singular con el argumento de que en Galicia solo lo ofrece Santiago, lo mismo que el único máster que hay de Filosofía. Pero hay que actualizar un discurso que tiene que ver con las competencias de nuestros estudiantes, qué destrezas les damos para enfrentarse al mundo real, que la filosofía les sirva para entender los problemas, para elaborar las evidencias y tomar decisiones, amueblar bien las cabezas de las personas...

-¿Qué salidas laborales tiene hoy en día fuera de la enseñanza?

-Está altamente valorado en el mundo laboral; en las empresas y en las oenegés, aunque seguramente más en el extranjero. En la sociedad americana no se concibe, por ejemplo, una comisión de ética hospitalaria sin varios filósofos. Esperemos que se vaya implantando aquí, pero hay siempre una inercia, la de los dogmas religiosos que tienen que ver con la toma de decisiones respecto al tratamiento clínico de los pacientes. Es difícil de entender que no se puedan tomar decisiones trascendentales de modo autónomo sobre la vida de cada uno.

-Como por ejemplo...

-La eutanasia. Es un tema delicado y no quiero que se quede en un comentario superficial, pero queremos formar a las personas para que tomen decisiones autónomas sobre esto.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

«Necesitamos algo de tiempo para filosofar, pero no nos están dejando»