La jueza ordena investigar si las farolas del parque de Vite suponían un peligro

Quiere determinar si el mal estado de conservación de las luminarias habría obligado a instalar diferenciales en ellas


santiago / la voz

La decisión de la sección sexta de la Audiencia Provincial, la que tiene su sede en Santiago, de impedir el archivo del procedimiento judicial abierto por la muerte de Anna Nieto Lago, de 15 años, que se electrocutó al tocar una farola en el parque Pablo Iglesias de Vite, ha reactivado una investigación que parecía haber entrado en vía muerta. Además de cambiar la situación procesal de testigo a investigado -la figura que sustituye a la de imputado- del responsable de iluminación y electricidad de la brigada de obras del Concello, la jueza que instruye el caso, Margarita Guillén Vázquez, ha ordenado ocho nuevas diligencias encaminadas en su mayoría a determinar si las luminarias de la zona, por su mal estado de conservación, suponían un peligro para las personas ya antes de que el 15 de septiembre del 2014 se produjese el trágico accidente.

En un reciente auto, la magistrada ha dado instrucciones para que se determine si «las deficiencias apuntadas en el informe original ponían en riesgo la seguridad de las personas». Este es un punto de vital importancia en las pesquisas, porque si se demuestra que las farolas estaban en mal estado de conservación y, como denunciaron los vecinos, daban calambrazos meses antes del accidente, podría haber sido obligatorio instalar en ellas diferenciales, un dispositivo del que carecían y que habría cortado la corriente al producirse el fallo eléctrico. De este modo, Anna Nieto jamás habría muerto electrocutada.

La normativa no obliga a que las farolas instaladas antes del 2002, como era el caso de las del parque de Vite, cuenten con diferenciales, salvo que «su estado, situación o características impliquen un riesgo grave para las personas o los bienes». Podría ser el caso de las farolas del parque de Vite, porque hubo vecinos que muchos meses antes habían reportado que daban calambrazos a sus perros cuando los sacaban a pasear por la zona.

La jueza quiere aclarar así si hubo o no incumplimiento de las medidas de seguridad de la instalación con arreglo a la normativa vigente y si, de haberse detectado los problemas y cumplido con el correcto mantenimiento, habrían evitado la electrocución de Anna Nieto pese a que la farola en cuestión sufriese la avería que hizo que su báculo transmitiese la corriente eléctrica.

El determinar las causas exactas del fallo eléctrico que sufrió la farola es otro de los asuntos que la jueza Guillén Vázquez ha ordenado investigar en esta nueva fase en la que ha entrado la instrucción judicial del caso. La magistrada quiere que se amplíen las pesquisas para intentar determinar el motivo que originó la combustión del balastro y si pudo deberse a que le cayera un rayo, posibilidad que han puesto sobre la mesa las defensas de los investigados, o si pudo deberse a un proceso más lento, «que pudo y debió ser advertido», señala el auto.

La cuestión no es baladí. Es más, es el epicentro de la investigación. Si el fallo eléctrico en la farola lo causó un rayo no habría responsabilidad penal del Concello de Santiago ni de la empresa concesionaria del servicio del alumbrado público, Ferrovial, porque es una circunstancia incontrolable. Si el problema se debió a un deterioro paulatino achacable a la falta de vigilancia o mantenimiento, habría motivos para buscar responsabilidades personales.

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