«El plan Bolonia nos dejó sin Navidad»

Los universitarios pasaron las fiestas encerrados y preparando los exámenes que empiezan mañana


santiago / la voz

El 80 % de los alumnos de la Universidade de Santiago finalizan con éxito sus estudios, pero alcanzar ese buen resultado tiene un precio: el de hincar los codos con dedicación todo el curso. Es algo que va unido a la compensación de contar con un título universitario, pero hay épocas del año en las que ese esfuerzo se hace terriblemente penoso, y en la que más, la de las fechas que acaban de ser superadas en el calendario: la Navidad. Desde que se implantó el plan Bolonia, las largas y antes felices vacaciones de diciembre han dejado de existir; es más, la mayoría de los estudiantes de la USC aseguran que el nuevo sistema de estudios los ha dejado sin Navidad.

También es alto el nivel de satisfacción de los universitarios compostelanos, que tal y como recoge la Memoria de Responsabilidade Social 2014-15 de la USC, puntúan con un 3,5 sobre 5 su grado de complacencia con sus estudios superiores. Pero desde luego no en esas fechas señaladas, porque todos ellos, estudien el grado que estudien y vayan en el curso que vayan, admiten que esos días que antes disfrutaban en familia se han vuelto una pesadilla por la presión que sufren al tener que concentrar sus estudios en las jornadas que van desde la entrega de trabajos al inicio de los exámenes del primer semestre; es decir, entre el 22 de diciembre y el 7 de enero.

Es un sentimiento generalizado que resume muy bien Carlos, estudiante de Historia: «Toda a miña vida o Nadal foi un tempo de descanso para reencontrarme cos familiares que viven fóra. Pero desde que estou na universidade tornouse nun momento de estrés no que o último que desexas é relacionarte socialmente. Só pensas no tempo que perdes cando non estás na biblioteca. Ata cheguei a regresar a Compostela o día 6, unha das celebracións principais na miña familia». Su compañero Miguel, que también cursa Historia en la USC, asegura que ahora «o Nadal case que non existe, levo toda esta época tan sinalada estudando todo o que non puiden durante o curso. En gran medida pola miña culpa, e aínda en maior medida pola pésima coordinación entre profesores».

«Si por lo menos fueran en febrero, aún... pero casi después de Reyes es una locura -dice Carmen, también de Historia-. Terminamos ahogados con los trabajos en pleno diciembre, estudiamos para enero y un fin de semana después empiezan las clases. Salir a tomar algo se reduce a contar minuciosamente el tiempo que puedes dedicarle en lugar de disfrutar del momento».

Zeta, que es de Vilagarcía y estudia Medicina, reconoce que antes la Navidad era «para descansar e non facer nada», algo que cambió radicalmente desde que es universitario y pasa las vacaciones delante de los apuntes, «sen agobiarse, pero continuadamente». Su amigo Adrián, estudiante de Matemáticas, coincide con ese veredicto unánime. «Prácticamente vivo en Santiago y esos días incluso son un poco molestos, porque nos recuerdan que estamos en Navidad y que en teoría es tiempo de estar con la familia y los amigos, y por tener que estudiar no podemos hacerlo, pero a la vez nos rompe el ritmo de estudio». Y en parecidos términos se expresa Andrés, alumno de Ingeniería de Materiales: «Las vacaciones de Navidad se convirtieron en algo del pasado». Así de contundente.

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