La depuradora de Santiago es la más antigua y obsoleta de Galicia

Las demás ciudades han renovado sus instalaciones o encauzaron sus mejoras

La EDAR de Santiago se construyó en los años 80.
La EDAR de Santiago se construyó en los años 80.

santiago / la voz

2016

 

Vigo

Pendiente de inauguración. Costó 240 millones.

2016

 

Ourense

En período de pruebas. El coste fue de 59 millones.

2014

 

Ferrol

Todavía no están en funcionamiento. Costó 36 millones.

2011

 

A Coruña

Llegó con seis años de retraso. El coste fue de 128 millones.

2011

 

Lugo

Ubicada a orillas del Miño. Coste de 44,5 millones.

1993

 

Pontevedra

Se van a invertir 15 millones en su ampliación.

Hace décadas que se habla de que Santiago necesita una nueva depuradora y el proyecto sigue enquistado y sin visos de solución, de ahí que no es de extrañar que las actuales instalaciones de Silvouta sean las más antiguas y las más obsoletas de Galicia. Las demás ciudades, o bien construyeron en los últimos años depuradoras nuevas conformes a la nueva normativa y con capacidad para asumir las aguas residuales de poblaciones que crecieron de forma exponencial o tienen ya enfiladas mejoras. No ocurre así en Santiago; la capital de Galicia, con más de 95.600 habitantes, sigue teniendo la misma depuradora que hace más de treinta años y que incumple todo tipo de normativa medioambiental, tanto la de la Unión Europea como la autonómica.

El caso más parecido al de Santiago era el de Pontevedra, con unas instalaciones antiguas y polémicas en la misma ría, entre la ciudad del Lérez y Marín, donde se ubican las también cuestionadas instalaciones de Ence. La EDAR de Pontevedra se construyó en el año 1993 -para entonces la de Santiago ya había sido objeto de una ampliación- con una inversión de 1.500 millones de pesetas -algo más de nueve millones de euros- y unos años después ya se estaban detectando problemas de vertidos. Como en Santiago, el caso fue muy escandaloso y los retrasos muchos, pero el presidente de la Xunta acaba de comprometer una inversión de 15 millones de euros en la mejora y modernización de la depuradora de Placeres.

Todas las demás depuradoras de las grandes ciudades son más o menos modernas. Del 2011 datan las de A Coruña y Lugo. En la primera se invirtieron 127,5 millones de euros en la construcción de unas instalaciones de gran capacidad pero que llegaron con seis años de retraso, por lo que los problemas de vertidos en la ría, como en el caso de Pontevedra, estaban dando lugar a serios problemas ambientales. En el caso de Lugo, la inversión en las instalaciones levantadas a orillas del Miño fue de 44,5 millones de euros.

En el 2014 finalizaron las obras de la de Ferrol, aunque con polémica. El alcalde, Jorge Suárez, acaba de denunciar que las instalaciones están paralizadas pese a haberse invertido en ellas 36 millones de euros.

Las instalaciones más modernas las disfrutan Vigo y Ourense. La depuradora de la ciudad olívica debería haberse inaugurado hace unos meses, aunque problemas con el emisario están retrasando su puesta en funcionamiento. Fue la más costosa de las construidas en la comunidad, con una inversión de 240 millones de euros. El coste de la de Ourense fue más modesto, ya que ascendió a 59 millones. Está ahora en período de pruebas.

Más o menos cuando Lugo y A Coruña estrenaban sus flamantes depuradoras, en Santiago se estaba redactando el proyecto de la de O Souto. Antes hubo que salvar cien mil escollos sobre la idoneidad de los terrenos, un debate todavía reabierto hace poco por el gobierno local pero que se zanjó por una fallo del TSXG que descartaba la actual ubicación.

Poco a poco se fueron sucediendo los trámites. El anteproyecto quedó redactado en el 2012 y en el 2013 se hizo entrega del mismo. A partir de ahí vino el informe de impacto ambiental y el preceptivo plazo de alegaciones. Hasta que llegó el momento de entregarlo a Madrid para que el Ministerio de Medio Ambiente le diese el visto bueno, y ahí sigue.

El Concello de Santiago reservó una partida de 70.000 euros para la expropiación de los terrenos de O Souto, pero la depuradora compostelana ya hace tiempo que no figura en los presupuestos del Estado, y sin dinero, no hay obras. El anteproyecto calcula el coste en 74 millones de euros, más que la de Ourense pero menos que la de Vigo. De momento, no hay ni uno. Y mientras, las instalaciones actuales siguen vertiendo agua contaminada al río Sar e incumpliendo todos los parámetros de depuración y la normativa actual.

Por una parte, las instalaciones se hacen escasas para limpiar la cantidad de agua que llega procedente de Santiago, por lo que todos los días vuelve al río Sar el excedente de agua contaminada. Y si llueve, solo se depura el 50 % de los residuos, porque las instalaciones carecen de sistemas para separar las pluviales o de depósitos como los tanques de tormenta que acumulan el agua excedente y la tratan posteriormente.

Pero es que además, el sistema de depuración que utiliza la planta está obsoleto. Esa es la razón por la que el Concello de Santiago estuvo a punto de ser multado hace unos años, una sanción de la que solo se libró con unas obras de ampliación que están ahora en período de pruebas pero que no solucionan el problema. En Silvouta no hay sitio para más.

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La depuradora de Santiago es la más antigua y obsoleta de Galicia