Arte para honrar a nuestros ancestros

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Los alumnos del IV Ciclo de la USC conocieron la historia del cementerio y de su urbanismo

11 mar 2016 . Actualizado a las 08:49 h.

Visitar el cementerio de Boisaca con un fin didáctico resulta chocante incluso para quien considera a la muerte como una parte más de la vida. La ruta por el patrimonio funerario en la que ayer participaron alumnos del IV Ciclo de la USC ofrece un acercamiento a la historia de Santiago y su urbanismo fúnebre, y reafirma en la creencia de que también ante la muerte hay diferencias. Así, familias destacadas de Compostela ocupan los panteones del paseo central, que por su estructura recuerda al de la Alameda. Allí está, entre otros, el de la familia Bescansa con un ángel obra de Cástor Lata que, según la memoria oral, fue diseñado a partir de la foto hecha por Lavandeira a un boxeador de Santiago.

El cementerio de Boisaca se empezó a diseñar en 1919, pero no se inauguró hasta 1934. Se hizo sin sistema drenaje, lo que provocó fuertes quejas vecinales, que terminaron con la reapertura del camposanto de Bonaval. Tuvieron que pasar cinco años para que Boisaca recibiera todos los parabienes y los enterramientos comenzaran a ser masivos. Un paseo tranquilo por Boisaca permite descubrir curiosidades como el nicho de María Martínez Rey, miss Galicia en los años 30, en el que luce una obra de Asorey. No muy lejos de allí está la sepultura de la mujer y el hijo del escultor, con una gran cruz de José Cao. Suso León, autor de la Puerta Santa, tiene varias esculturas funerarias en Boisaca, al igual que Eduardo Parrado, que diseñó el busto de José Pasín, que decora la tumba de este.

Las sepulturas en Boisaca son mayoritariamente negras y de mármol, pero también las hay de piedra, como la de Las Marías, y rodeadas de forja, como la de Genaro Tarrío. De entre las blancas llama la atención la de Marta, con la esfinge de una niña. En la zona de nichos destacan, entre otros muchos, el de Carballo Calero, el del peregrino Guillermo Walt, el de Yuma, del circo de los muchachos; y el de barro de Ramón Muncharaz, psiquiatra impulsor del régimen abierto en los psiquiátricos. En Boisaca también hay una zona para los militares y otra para las Hijas de María. Muy cerca de la entrada principal están los ilustres, como Valle Inclán; y junto a la tapia, el homenaje a los fusilados en la Guerra Civil.