«Lo que tiene que prevalecer es la voluntad de los padres»

Para el presidente de los médicos Juan José Rodríguez Sendín, los progenitores no piden la eutanasia, sino cuidados paliativos, «y es lo legítimo»

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Santiago / La Voz

El presidente de la Organización Médica Colegial, que representa a todos los colegios médicos de España, Juan José Rodríguez Sendín, ve claro que los padres de Andrea no están pidiendo una eutanasia para su hija sino la no obstinación terapéutica y los cuidados paliativos.

-¿Ampara la ley retirar la alimentación artificial?

-La ley ampara que prevalezca el interés supremo del menor. Y este interés cuando no está en condiciones lo marcan sus padres, que no habrá nadie que quiera más a la niña. La decisión de los padres tiene una justificación, al entender que es un hecho irreversible y estar la menor en un proceso de degeneración progresiva. Está en una situación muy avanzada de la enfermedad y consideran que no debe seguir alargándose la vida de su hija. No solo lo permite la ley gallega sino que la Ley 26/2015 ratifica lo mismo. Después está el código deontológico, que no es un consejo, hay que respetarlo. El código dice que no es posible instaurar medidas desproporcionadas o extraordinarias solo con la intención de evitar la muerte o alargar la vida. Nuestro código penaliza de forma taxativa tanto la eutanasia como el alargar la vida de forma innecesaria.

-La conselleira dijo en el Parlamento que no se puede pedir la eutanasia activa.

-Los padres piden que se retire una medida activa, una intervención externa, eso no es eutanasia. La eutanasia es aplicar una medida que termina directamente con la vida de la paciente. Aquí hablamos de que se están tomando medidas que no van a tener ningún otro objetivo que alargar la vida de la pequeña, y consecuentemente el sufrimiento.

-¿Pudiera pesar en la decisión algún tipo de convicción moral o religiosa?

-Por propia experiencia, todo lo que tiene relación con la vida tanto al principio como al final siempre está relacionado con las propias creencias. Y es muy respetable, salvo cuando nos empeñamos en forzar a los demás a cumplir los planteamientos que uno tiene. Hay que celebrar que tengamos posiciones diferentes, eso nos diferencia de los animales, pero lo que no es tan respetable es cuando utilizamos posiciones de privilegio en cualquier posición o momento para imponer a un tercero nuestros propios criterios morales o personales.

-El caso de Andrea puede que acabe en un juzgado, ¿no debería haberse evitado?

-Es la vida misma. Hay un error en todo esto. Y es que la terapia probablemente sea la correcta, ¿quién dijo que no? El problema está en que la voluntad de la menor, lo que tiene que prevalecer por encima de todo, el interés superior del menor, y que son los padres los que lo ponen de manifiesto, es que no quieren que se alargue esto. Es sencillo, los padres no quieren eutanasia, no quieren obstinación terapéutica, quieren paliativos. Pudiera ser que los padres quisieran lo contrario, pero es que no quieren. Han decidido que no se alargue la vida de su hija, y es legítimo.

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