«A pesar del peso de la Iglesia, Santiago es una ciudad liberal»

El portavoz de Ultreia LGTBI atribuye al Camino y a la USC parte del mérito

Julio Regueiro considera un ejemplo de tolerancia el barrio compostelano de San Pedro.
Julio Regueiro considera un ejemplo de tolerancia el barrio compostelano de San Pedro.

Santiago / La Voz

Después de más de treinta años en Compostela, Julio Regueiro ha podido ver por primera vez cómo ondeaba la bandera arcoíris en su Concello. Es un acto simbólico, en conmemoración del Día del Orgullo Gay, pero «se llevaba años pidiendo que se hiciera y nunca se había conseguido hasta ahora», dice. El logro tiene mucho que ver con una nueva asociación en cuya fundación participó Julio, junto a otras catorce personas que empezaron en septiembre del 2014 a reunirse «porque no había asociaciones que no estuviesen dentro de partidos políticos», señala. Así se constituyó oficialmente el pasado mes de marzo Ultreia LGTBI, que pretende representar a lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales sin la necesidad de que sean militantes de un partido.

A Julio no le importa dar la cara públicamente. «La visibilidad y normalización social empieza por uno mismo», asegura. Cuenta, como ejemplo, que en alguna manifestación del colectivo vio cómo la gente iba huyendo de las cámaras. «Hay que tener en cuenta que esta es una ciudad muy pequeña», destaca. Con todo y, «a pesar del peso de la Iglesia, es una ciudad liberal y que te lo pone muy fácil», afirma. Algo que, para él, tiene mucho que ver con la presencia de la Universidade y del Camino, que fomentan la entrada constante de nuevas ideas.

Julio, que nació en Gijón y se trasladó a Compostela con solo 7 años, vivió la explosión de los años noventa, en los que después de muchos años escondidos empezaron a expresarse libremente por las calles, y reconoce que «en los últimos tiempos nos hemos acomodado». «Después de conseguir la aprobación de la ley de matrimonio igualitario hace diez años y de la adopción, que eran los dos grandes caballos de batalla, nos hemos relajado un poco todos», admite.

«Sigue habiendo agresiones»

«Se ha avanzado muchísimo, pero todavía hoy hay mucha homofobia, ahí está el caso del profesor de Ciencias da Educación Domingo Neira, y los jóvenes siguen sintiéndose solos cuando descubren su orientación sexual», señala. «Nos consta por personas de la asociación que sigue habiendo palizas, agresiones e insultos», asegura Julio, y «todavía hay miedo a denunciar». La mayoría, dice, son a homosexuales porque «los transexuales que hay en Santiago llevan aquí toda la vida y están muy aceptados en la ciudad».

Julio cuenta que, entre los proyectos de Ultreia LGTBI está el conseguir respaldo institucional para poder abordar los problemas del colectivo. «No queremos subvenciones ni pedimos absolutamente nada, la asociación se autofinancia sola al cien por cien», aclara. «Pero sí es necesario hablar con las instituciones y tender puentes para, dado el caso, poder contar con los recursos públicos existentes a nivel jurídico o psicológico», añade. Además, entre sus objetivos también se encuentra el «retomar el contacto con los institutos para dar charlas y preparar unidades didácticas» que lleguen a las aulas, así como trabajar con discapacitados, «que sufren una discriminación múltiple», explica.

«El barrio de San Pedro es la pequeña Chueca de Compostela»

De niño, Julio Regueiro estudió en el colegio de Lavacolla y recuerda la adolescencia como «una edad muy complicada porque, al que es distinto se le machaca, ya sea por ser homosexual, por llevar gafas o por ser gordo». De ahí la pretensión de retomar el contacto con los centros de secundaria de la ciudad y educar a las nuevas generaciones en la normalización y tolerancia. Un buen ejemplo de ambos valores es, para este santiagués de adopción, el barrio en donde estuvo viviendo el último año antes de cambiar su residencia a Sigüeiro, San Pedro, también conocido entre el colectivo LGTBI como «la pequeña Chueca de Compostela». «Ahí se concentran, en unos pocos metros, la mayor parte de los locales de ambiente que quedan en la ciudad», indica Julio.

Recuerda que en los noventa, cuando estudiaba Ciencias Políticas en la USC, el auge de la movida compostelana llegó también al ambiente gay. «Entonces la marcha estaba en la zona nueva pero para nosotros siempre estuvo en el casco histórico, que es una zona gayfriendly y bastante liberal», apunta.

Para Julio, el mayor reto hoy a la hora de combatir la discriminación no está tanto en la sociedad, sino en los organismos institucionales. Cita la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo que da libertad a los países a excluir a los homosexuales de donar sangre y el informe del Sergas que relacionó las enfermedades de transmisión sexual con el cruising (práctica extendida en el ámbito gay que consiste en buscar sexo con desconocidos en lugares públicos, cuyo punto de encuentro en Santiago es el Campus Vida). El portavoz de Ultreia reconoce, no obstante, que hay que volver a hacer campañas para concienciar sobre el riesgo de contagio del VIH.

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