Ocho años que situaron al Paleolítico lucense en la vanguardia de la arqueología

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

ALBERTO LOPEZ

En la primavera del 2006 arrancó el proyecto de estudio de la prehistoria remota que continúa desarrollándose hoy

19 may 2014 . Actualizado a las 09:57 h.

Hace ahora ocho años, entre abril y mayo del 2006, se realizó en Monforte la primera búsqueda sistemática de rastros arqueológicos del Paleolítico encuadrada en el proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño», que coordina la Universidade de Santiago. Fue el inicio de un largo plan de investigación que siguió desarrollándose desde entonces de forma continuada en el valle de Lemos, Triacastela y Becerreá y que hizo que la provincia lucense se colocase en la vanguardia del estudio de la prehistoria remota de Galicia.

Aquella primera campaña, en la que participaron investigadores del Proyecto Atapuerca, se emprendió a raíz del hallazgo de numerosos útiles prehistóricos dispersados por la superficie del terreno por parte del aficionado monfortino José Antonio Peña. Los investigadores efectuaron un extenso rastreo por los alrededores de Monforte que dio unos resultados prometedores, ya que se pudieron recoger muchos otros artefactos líticos.

Excavaciones en cuevas

Al año siguiente se decidió extender la investigación a dos cuevas de las sierras orientales. Los hallazgos se fueron multiplicando en sucesivas campañas, culminando con el descubrimiento del mejor yacimiento neandertal del noroeste y de las primeras muestras de arte paleolítico rupestre de Galicia, ambos en Cova Eirós, en Triacastela.