La Catedral de Santiago abrió su necrópolis subterránea

En ella se conservan sepulturas romanas y suevas sobre las que se construyó el templo, que este año celebra el octavo centenario de su consagración.


La catedral de Santiago de Compostela abrió hoy a los visitantes las puertas de su necrópolis subterránea, donde se conservan sepulturas romanas y suevas sobre las que se construyó el templo, que este año celebra el octavo centenario de su consagración.

Entre los restos está la lápida del obispo Teodomiro, fallecido en el 845 y a quien se atribuye el supuesto descubrimiento de los restos del apóstol Santiago aproximadamente entre los años 820 y 830, que llevaron siglos después a culminar una catedral en su nombre.

Los trabajos arqueológicos que se muestran tuvieron inicialmente como objetivo la localización de los restos apostólicos por parte de diversos aficionados como López Ferreiro, a finales del siglo XIX, y Chamoso Lamas a mediados del XX, y se hicieron con criterios muy poco científicos.

En las excavaciones efectuadas a mediados del siglo pasado, y que se prolongaron durante más de una década, sus autores levantaron el piso de la catedral para exhumar las sepulturas y luego construyeron una cimentación con hormigón entre los antiguos muros romanos, algo que se pueden observar en esa zona.

El coordinador de las visita, Jose Francisco Blanco, indicó a Efe que «el cupo máximo» de personas que pueden acceder a las catacumbas es de doce al día y precisó que ha tenido «un interés inusitado».

Uno de los privilegiados visitantes, el catalán afincado en Santiago de Compostela Marius Clavell, dijo a Efe que es «impresionante» visitar esa zona cargada de vestigios del pasado.

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