La reforma del Ensanche ha anulado 850 plazas para vehículos en la calle

Las obras actuales han eliminado más de 200, de las que solo se recuperarán 60 cuando concluya su ejecución


Los compostelanos tienen cada vez más difícil estacionar en el centro de la ciudad, si no es echando mano de la cartera para asumir los precios de impacto de la oferta de aparcamiento subterráneo. Si hace algunos lustros su gran preocupación era la implantación de la ORA y el pago que ello suponía por aparcar en la vía pública, ahora lo es la merma de espacios en superficie, aunque sean de los que tienen peaje. Y es que la reurbanización del Ensanche ha limitado de forma importante la capacidad de cobijo para los turismos.

Más de doscientas plazas se han perdido en las últimas semanas con la remodelación del Ensanche Vello y aunque esa situación parece pasajera, mientras duren las obras, no lo es. Porque si bien algunas se recuperarán, serán pocas. Solo sesenta, y casi la mitad vinculadas a la actividad de carga y descarga, sobrevivirán a una intervención que además de regenerar servicios, firmes y aceras ganará espacio para el peatón, siguiendo el modelo del resto del Ensanche. Y como se trata de repartir lo que hay en una zona totalmente colmatada, lo que ganan unos lo pierden otros. Los conductores en este caso están en la parte baja de una balanza que lleva años en descenso. Tantos como desde que se inició la actual reurbanización de la parte nueva de la ciudad, en el 2003.

Desde entonces, el Concello contabiliza la pérdida de unas 850 plazas en superficie, todas de la ORA, en las que están incluidas las más de doscientas del Ensanche Vello que ahora mismo está en obras. Bajo la normativa de la ORA funcionan ahora mismo 1.785 plazas en la ciudad frente a las 2.658 del 2001, concentradas mayoritariamente en esta parte de la ciudad y el campus sur. Pero también al recinto universitario llegarán los recortes. Aunque no de forma inmediata, pero sí progresiva, está previsto que cuando concluya su reforma, posiblemente no antes de cinco años, desaparezcan las 600 plazas de zona azul, además de en torno a 200 de las que tiene para su uso la comunidad universitaria. Un párking de gran capacidad, de pago y cuya ubicación aún han de consensuar Raxoi y la USC, será la alternativa.

1.500 en subterráneos

Los aparcamientos subterráneos también han sido la alternativa en el Ensanche, según apunta el Concello, que precisa que en paralelo a la reurbanización de la zona se han construido 1.500 plazas bajo suelo desde el 2000 en A Rosa, Romero Donallo y plaza Roxa. Su capacidad dobla los espacios eliminados en superficie, precisa la edila de Tráfico, Marta Álvarez-Santullano, quien entiende que son suficientes, si bien el coste para el bolsillo del usuario entre una opción y otra es más que considerable. «Pero los ciudadanos, antes de ir a un privado buscan muchas alternativas», dice. Sin embargo quedan pocas.

Los cerca de 300 coches que aparcaban en Clara Campoamor hace meses han tenido que buscarlas ya, con la duplicación provisional del vial por las obras del Hórreo. Aunque ese vial no está estrictamente en el Ensanche, sus limitaciones en ese sentido elevan todavía más el impacto de la pérdida de estacionamiento en superficie en el centro.

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