El estudio del Paleolítico de la zona sur inicia una nueva etapa


El plan de investigación de los yacimientos paleolíticos del sur lucense puesto en marcha en abril del 2006 por la Universidade de Santiago con el apoyo de la Fundación Atapuerca y las universidades de Tarragona y Cantabria dará un importante paso adelante con el comienzo de una nueva campaña anual de trabajos de campo, previsto para finales de esta semana. Por primera vez desde que se inició el proyecto, los arqueólogos llevarán a cabo excavaciones al aire libre, la primera de las cuales se realizará en la localidad de Pedras, en la parroquia de Vilelos, del municipio de O Saviñao. Este sondeo intentará determinar la existencia de un posible yacimiento en una finca donde el año pasado se localizaron de manera fortuita algunas herramientas prehistóricas.

Hasta ahora, la mayor parte de los trabajos de campo de este proyecto consistieron en prospecciones en la superficie del terreno -sin efectuar excavaciones-, que han permitido localizar varios centenares de artefactos en los municipios de Monforte, Bóveda, Sober y Quiroga. Las únicas excavaciones realizadas hasta la fecha se hicieron en las cuevas de Valdavara, en Becerreá, y O Xato, en O Courel, que proporcionaron importantes hallazgos.

La exploración de las cuevas reviste especial interés en estas investigaciones, ya que los yacimientos de esta clase están mucho más protegidos de los efectos de la intemperie y de la erosión, por lo que en ellos es más fácil hallar objetos y fósiles en buen estado de conservación. Pero la localización de yacimientos al aire libre es también un aspecto fundamental de este proyecto, que tiene entre sus objetivos el de reconstruir con el mayor rigor posible la distribución espacial de los asentamientos humanos del Paleolítico en la cuenca media del Miño. Y a pesar de la denominación popular de hombres de las cavernas , las poblaciones prehistóricas vivían en campamentos al aire libre con bastante más frecuencia que en las cuevas.

Dataciones

Los sondeos en el subsuelo son un paso imprescindible para determinar la antigüedad de estos asentamientos, según indica el arqueólogo Arturo de Lombera, uno de los directores del proyecto. «Lo que intentaremos ahora es encontrar yacimientos en un contexto estratigráfico, es decir, artefactos de piedra enterrados en una capa de terreno que se haya formado en la misma época en que fueron fabricados esos objetos, porque así el análisis del terreno nos puede permitir conocer con cierta precisión la antigüedad del yacimiento», explica el investigador. En cambio, si las instrumentos prehistóricos aparecen en la superficie del terreno -como sucede con casi todos los hallados hasta ahora en el sur de la provincia-, resulta muy difícil datarlos. Según señala De Lombera, «con las piezas que aparecen fuera del contexto estratigráfico sólo se pueden hacer unas estimaciones aproximadas que pueden ser engañosas. En esos casos, sólo podemos calcular la edad del artefacto basándonos en su morfología y el margen de equivocación puede ser muy amplio, porque las industrias paleolíticas evolucionaban muy lentamente y hay muchos tipos de útiles que se estuvieron fabricando de la misma manera durante muchos miles de años», añade.

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