El temporal amplía la lista de estragos en la comarca

Un vuelo de Madrid con destino Santiago fue desviado a Oporto


santiago / La voz

El último frente de Beatriz descargó con especial fuerza en las comarcas de Xallas y Barcala. Solo en Santa Comba, pasadas las nueve de la tarde se habían acumulado ayer cerca de 120 libros por metro cuadrado en la estación de Fontecada, obteniendo así el primer puesto entre los valores más extremos de la baja cota gallega (la jornada se cerró con 145 litros, solo superados a menos de 900 metros de altitud en Lousame con 150). A las precipitaciones se unieron vientos menos intensos que los del pasado martes, pero que superaron los 70 kilómetros por hora.

La imagen del día de ayer, la crecida del río Tambre en Pontemaceira. Aún sin ser alarmante, comienza a recuperar su caudal típico del otoño, al igual que el río Xallas a su paso por Santa Comba, que sin llegar a desbordarse, ofrece una estampa muy distinta a la de hace quince días.

El río Sar también mantuvo en alerta a los servicios de emergencias. El GES de Padrón cortó a media tarde la vía que pasa por el puente del Muíño Concheiro, en Pazos. Lo hizo por precaución, a la vista de la lluvia caída y pese a que, en principio, no había riesgo de desbordamiento. El corte se hizo en los dos sentidos, para que no circulase por ese punto ningún vehículo, en una de las zonas más problemáticas tanto de Padrón como de Rois, debido a la crecida del cauce fluvial.

El grupo supramunicipal tuvo otras salidas por la caída de árboles, como en A Meana (Rois), incidentes que ya se registraron en días anteriores. Y en lo mismo se emplearon los bomberos de Santiago, que tras ocuparse el jueves por la noche de un árbol que cortaba la circulación en Conxo de Arriba, ayer se encargaron de retirar ramas caídas en Chaián, Castiñeiriño y en la falda del Pedroso (Santo Ignacio do Monte); además de comprobar la seguridad vial y eléctrica por acumulación de agua en otros puntos de la ciudad. Hacia las ocho y media de la tarde, el parque recibía otra nueva llamada para ir a cortar las ramas que habían caído sobre varios vehículos estacionados en Pelamios. En este caso, la caída del árbol la frenó un transformador eléctrico, aunque no se vio dañado.

A primera hora de la mañana, parte de un árbol cayó sobre un coche aparcado en las inmediaciones del colegio mayor de Los Maristas, sin que se produjeran daños ni en el vehículo ni en su propietaria, una joven francesa que estudia Filología en la USC.

Y, ante la llegada del nuevo frente, el Concello de Santiago cerró los parques de la Alameda, Bonaval y Zeca Afonso (en Vistalegre) desde el mediodía, los cuales fueron reabiertos a los peatones hoy. El Ayuntamiento amplió las prohibiciones de días pasados a los parques infantiles de las plazas de Galicia y de Vigo. Aún con todo, Compostela volvió a ser el municipio gallego que más incidencias registró en la jornada de ayer a causa del ciclón, según los datos facilitados por el 112, donde constan casi una docena (a comienzos de la tarde de hoy ya eran el doble, 24, y otras 8 en Teo).

En todos los municipios de la zona se suspendieron las actividades en el exterior de los centros educativos, siguiendo las recomendaciones de la dirección xeral de Emerxencias. El temporal amplió la lista de estragos en la comarca durante esta noche, durante la cual derribó más árboles, entre ellas una del parque canino de Campos de Mirabel (Teo), que cayó sobre la acera y varias plazas de aparcamiento que no estaban ocupadas, por lo que no hubo que lamentar daños materiales ni personales. 

Por otra parte, Protección Civil de Ames dio cuenta de árboles caídos, señales de tráfico rotas, ramas tiradas o mobiliario publicitario dañado. Aunque, lo más grave fue un accidente en Framil y las inundaciones en varias viviendas de la rúa Telleira, en Bertamiráns. En la jornada de ayer colaboraron, además de los voluntarios de la agrupación amiense, el GES de Brión, Espina y Delfín y la brigada de obras, con Juan Calvo al frente. 

Un vuelo de Madrid fue desviado a Oporto

La meteorología adversa también dejó una incidencia en una jornada tranquila en Lavacolla. El vuelo de Ryanair procedente de Madrid, que debía tomar tierra a las 21.30, fue desviado a Oporto.

Por lo demás, Beatriz se ha convertido en la mejor amiga de los paragüeros. La borrasca que hizo su entrada el martes y volvió a penetrar ayer, llegó acompañada de fuertes rachas de viento, capaces de derribar exposiciones ancladas con sacos, árboles y jardineras. El aire embistió con furia, superándose los 72 kilómetros por hora en Compostela la pasada jornada, lo que puso a prueba el pulso con los paraguas y su resistencia. Un buen número fracasó en el intento, uniéndose al cementerio de los que se acumulan en contenedores y calles poco resguardadas.

Con información de Emilio Forján, Marga Mosteiro, Uxía López y Serafín Lorenzo.

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