El bum del cormorán pone en jaque a las truchas del Xallas

En el embalse de A Fervenza llegan a invernar 200 aves que depredan esta especie de pez


santa comba / la voz

Trece años de forma consecutiva llevan los miembros de la Sociedade de Pesca de Santa Comba?Xallas, realizando tareas de restauración fluvial dentro del acotado del río Xallas. Una treintena de socios dedicaron el pasado mes de octubre cuatro jornadas a la retirada de residuos del cauce y márgenes fluviales, a la vez que instalaron métodos disuasorios ante la inminente invernada del cormorán grande o phalacrocorax carbo.

El cormorán grande a punto estuvo de extinguirse, pero su fuerte protección desencadenó una explosión demográfica sin precedentes de esta especie en la última década, hasta el punto de colonizar «zonas fluviais nas que nunca antes se vira», añadiéndole «unha forte presión predadora sobre as xa escasas poboacións de peixes autóctonos», según relata Jorge García, pescador y secretario de la sociedad xalleira.

Para hacerse una idea de su voraz apetito, en el embalse de A Fervenza llegan a invernar cada año una colonia de doscientos cormoranes. «A unha media de 0,5 quilos de peixe por día, consumen quince toneladas de troitas e bogas nesa zona do Xallas durante os cinco meses de invernada», aunque lo cierto es que no consumen todo ese pescado en el gran embalse del Xallas, «onde abundan os escalos».

Río arriba

El mayor problema derivado de la proliferación de cormoranes radica en que van río arriba a buscar los criaderos de truchas, donde la reina de nuestros ríos está concentrada «e son moi vulnerables ante estes depredadores debido ao desove, resultándolles moi doada a súa captura e sendo capaces de engulir valiosos exemplares reprodutores de ata corenta centímetros», precisaron las mismas fuentes.

«Este ano a nota dérona uns capós de coche tirados baixo a Ponte Nova», en la carretera que lleva al municipio de Zas, según apunta Jorge García, quien añade que «doe ver cómo algunha xente segue a usar o río e as súas marxes coma un vertedoiro onde depositar calquera tipo de refugallos», aunque también critica a los pescadores que se dejan latas de bebida o envases de cebo.

Y entre las tareas desarrolladas este año figura la de revisar ciertos puntos de vertido al río recurrentes, por los que se cursarán las denuncias correspondientes ante Medio Ambiente. A su vez, la sociedad de Santa Comba también instaló una pasarela de madera que da continuidad a la senda usada por los pescadores; o el desbroce de las zonas por las que transitan en la temporada piscícola.

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