Leroño, el templo de Rois que casi es más viejo que la catedral de Santiago

cristóbal ramírez SANTIAGO / LA VOZ

ROIS

Cristóbal Ramírez

Son los veintiún canecillos que sostienen el alero del tejado los que definen el carné de identidad del edificio

08 mar 2026 . Actualizado a las 05:05 h.

«E logo quere levar a igrexa?». El hombre, que desde hace bastantes años disfruta de la jubilación y está dando un paseo, tira de retranca para empezar la charla, y la anima: «Esta igrexa é máis vella ca catedral, que lle parece?». El templo es el de Santa María de Leroño, municipio de Rois, y cuando se desciende y se ve desde lejos, entre las casas y constreñido por los edificios, la imagen resulta grata.

Cristóbal Ramírez

Una vez allí esa sensación de apretura es clara: apenas queda espacio para aparcar un coche en medio de esa aldea (sí lo hay un poco más adelante) donde destacan algunos buenos edificios de piedra. Por ahí pasó a principios del siglo XVII el cardenal Del Hoyo inventariando cuanto tenía ante los ojos, y se refiere a Leroño en sus «Memorias del Arzobispado de Santiago», publicadas en 1607.

Destaca también un cruceiro de capilla o de Loreto en pleno descenso, una buena obra que da la sensación de estar un poco en el aire, diríase que haciendo equilibrios. Ese es un buen aperitivo, pero la sorpresa espera abajo. Para empezar, no agrada otro cruceiro, este más esbelto (los de capilla tienen un fuste bajo y ancho) pero comido por una vivienda. Tampoco un tercero al cual le falta la parte superior, al lado del banco que remata por dentro el murete perimetral.

Cristóbal Ramírez

Pero, como para compensar todo ello, impresiona la iglesia. Ya su fachada, de inicios del siglo XVIII (barroca) trabajada ornamentalmente y con la Virgen con su hijo muerto en una hornacina, se merece un notable alto. De cualquier forma, son los veintiún canecillos que sostienen el alero del tejado los que definen el carné de identidad del edificio. Y es que demuestran que se remonta a la época del románico, cuando el siglo XII vivía su segunda parte.

Para ser más exactos, la iglesia se levantó en tiempos del archifamoso arzobispo Gelmírez. Formas animales (una quizás monstruosa), humanas, vegetales… un mundo de piedra que completa el suelo que se pisa, con losas colocadas ahí hace casi trescientos años conviviendo con algunas tumbas en tierra no tan antiguas y respetadas por todos.

No hay que olvidar otro detalle que en su lenguaje mudo habla por sí solo de la antigüedad de la iglesia de Leroño: una ventana estrecha y alargada tipo saetera, sin duda también de los tiempos del románico, al igual que la puerta lateral.

Desde la parte de atrás, con el testero granítico a la espalda, la panorámica reclama unos minutos. Partes bajas, laderas, viejas montañas. Y todo verde. Así es Rois, con una iglesia que no, no es más vieja que la catedral, pero casi.

LOS CANECILLOS HUMANOS

Los soportes del alero que tienen forma humana son el quinto del muro sur (sin boca, destruida) y el penúltimo del norteño, quizás una identificación fe8menina de la virtud. En el ábside, representación de la lujuria.

COORDENADAS

42°47’14’’N 8°43’34’’W