Las oficinas bancarias se fugan del rural

Ponteledesma perdió la sucursal que tenía y Rois se queda solo con una


padrón / la voz

Los nuevos hábitos de la población y las medidas de seguridad impuestas para frenar el coronavirus han acelerado cambios en servicios como las entidades bancarias, que están derivando en cierre de sucursales, un servicio básico sobre todo en el rural, con varios casos.

El pasado mes de agosto, la sucursal de Abanca en Ponteledesma (Boqueixón) cerraba sus puertas pese a la recogida de más de un millar de firmas y de un acuerdo plenario unánime en contra de la decisión. La entidad aludió entonces a la «baja carga operativa con poca asistencia de clientes y el hecho de que hay otras oficinas cercanas que pueden prestar servicio». De la sucursal solo queda el cajero automático y las críticas por la lejanía de la oficina que tienen de referencia, tanto en Ponteledesma como en el núcleo limítrofe de Gres, en Vila de Cruces.

A este cierre se une hoy en Rois el de la oficina del Banco Santander, 36 años después de su apertura como Banco Pastor. La entidad, situada en el núcleo de Antequeira, ya comunicó a sus clientes, en persona o vía correo, la decisión de que desplaza el servicio a la oficina de Padrón. Muchos, o casi ninguno, esperaban la noticia, de ahí que hablen de «sorpresa», pero también de «vergoña», sobre todo porque consideran que es una oficina con mucha actividad, al tener clientes de toda la comarca.

Además de perder el servicio bancario, incluido el del cajero automático, hay quien se teme que ello afectará, además, a los negocios de la zona, como puede ser un ultramarinos, sin contar con el trastorno que le suponen a la población más mayor los desplazamientos hasta Padrón.

«Despois falamos de que o rural queda sen xente; así ten que quedar, se cada vez nos quitan máis servizos», opina una cliente de la entidad desde los tiempos de apertura de la oficina, en el año 1984.

Otros creen que, al cerrar este banco, también lo podría hacer la otra entidad que permanece en el principal núcleo de Rois, con lo que seguiría la estela de la otra zona destacada del concello, Urdilde. Aquí llegó a haber dos oficinas bancarias abiertas y en la actualidad no hay ninguna. Tras cerrar su sucursal, Abanca abrió durante un tiempo dos mañanas a la semana, que después pasaron a una para, finalmente, suprimir el servicio. Por su parte, el actual Sabadell moviliza en Urdilde una furgoneta para gestiones, todos los viernes.

El Ayuntamiento de Rois lamenta el cierre de la oficina aunque reconoce que «é unha medida que corresponde ao ámbito dunha empresa privada e sobre a que o Concello non pode facer nada». «Tivemos unha reunión con representantes da entidade para tentar que seguise aberta, pero dende o banco dixéronnos que atende a motivos loxísticos e ao incremento de operacións por Internet», explica el alcalde, Ramón Tojo.

También le confirmaron que «tiñan un convenio con Correos e que facilitarían o envío gratuíto de diñeiro por correo postal aos veciños de Rois que o precisasen». Por último, asegura que «o Concello non pode facer nada contra unha decisión dunha empresa privada que, ademais, segue a tendencia que está a producirse nas cidades».

Esta misma entidad optó por cerrar la sucursal de Bertamiráns, en Ames, provocando que buena parte su clientela del rural y le la capital del municipio tenga que ir a la de O Milladoiro.

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