Clavan puntas en las espigas de una finca de maíz de un ganadero de Rois

Ocurrió en Lestrove y el afectado no pudo ensilar parte de la cosecha


dodro / la voz

Numerosas espigas con grandes puntas de hierro clavadas. Esto es lo que se encontró el responsable de la Granja A Bouciña de Rois cuando, semanas atrás, quiso ensilar el maíz plantado en una finca de la zona de A Braña de Lestrove, en el municipio de Dodro. El terreno tiene alrededor de 3 hectáreas y en una de ellas aún sigue el maíz en pie, con espigas con las puntas clavadas. El resto lo ensiló, no sin trabajo ya que la máquina picadora no hacía más que detenerse al detectar el metal.

«O que ía ser hora e media de traballo para ensilar pasou a máis de cinco porque a máquina estaba seguido a parar», cuenta este ganadero de Rois, muy disgustado por lo sucedido. Ayer tenía previsto denunciar los hechos en el puesto de la Guardia Civil de Padrón. «Isto é moi grave porque, se a máquina non ten o detector de metal, mátanme todas as vacas», añade.

Explica que hace tres sábados fue a esa finca de Lestrove a las seis de la mañana para hacer el ensilado de maíz. Fue empezar y pitar la máquina picadora. «As puntas eran malas de ver pero, ao ver a primeira, xa as vías todas», cuenta. Quitaron el hierro pero la máquina siguió pitando y parando cada poco, por lo que tuvieron que ir a la par de la picadora para «tirar ao chan todo o millo no que saltaba o detector de metal», cuenta el ganadero.

«Non sabes que traballo nos dou, sen contar o perigo, porque tivemos que ir diante ou de par da ensiladora», explica. De este modo logró ensilar parte del maíz y al que queda tiene decidido aprovecharle solo la espiga.

Daños del jabalí

El ganadero relaciona lo sucedido con el juicio que le ganó a la Sociedad de Caza de Dodro, a la que denunció por los daños de los jabalíes en su cosecha. El día que vio las puntas llamó a los cazadores y estos aparecieron en el lugar. Varios le ayudaron a sacar puntas de las espigas e incluso también algún vecino de la zona. Cree que los hierros llevan clavados un tiempo porque están oxidados, al igual que el grano de maíz, sin contar que están «malos de sacar», afirma.

Hai que ser moi mala xente para facer isto

«Hai que ser moi mala xente para facer isto», dice el ganadero que, en última instancia, echa la culpa a la Xunta por enfrentar a ganaderos y cazadores, que también son vecinos, dice, ya que, en su opinión, el Gobierno autonómico los hace «únicos responsables dos danos do xabaril». Él mismo sufrió este año destrozos en otras fincas de Dodro y por ello se reunió con los cazadores, con los que acordó que no volvería a denunciarlos siempre y cuando tomen medidas para que no haya más daños.

El vecino de Rois lamenta lo sucedido porque asegura que «as espigas este ano son moi boas» y espera que todo se acabe aquí. También confía en que la Guardia Civil identifique a los autores. «Isto non o fixo unha persoa soa; había moitas espigas con puntas e unhas estaban cravadas na mazorca e outras por debaixo, polo que eran polo menos dous», asegura. El responsable de la granja de vacas de leche explica que esta es una de las fincas más grandes que trabaja y que, en realidad, se trata de varias propiedades. «Aquí houbo moito traballo para poñer o terreo a producir; ¿que prefiren, que estea abandonado como estaba antes de traballalo eu?», se pregunta.

Desde la Sociedad de Caza de Dodro se desvinculan por completo de lo sucedido y confirman el acuerdo alcanzado con el ganadero, de que no habrá más denuncias si el colectivo controla la población de jabalíes para que no haya daños. Para ello, están celebrando batidas y esperas.

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Clavan puntas en las espigas de una finca de maíz de un ganadero de Rois