«No tempo de ensilado do millo non hai sábados, domingos nin festivos»

La máquina de Gerardo Picadizo, de Rois, picó cerca de mil hectáreas de cultivo


rois / la voz

Hay que esperar a que termine del todo la temporada de picado (o ensilado) del maíz para poder hablar con tranquilidad con Gerardo Picadizo Uzal, un vecino de 38 años de la aldea de Pedrouzos, en la parroquia de Aguasantas, en Rois. Después de ocho años trabajando para otra empresa, Gerardo Picadizo se decidió a montar en agosto de 2018 su propia sociedad limitada unipersonal, Servizos Gandeiros Segapi, y a invertir un «dineral» en comprar una máquina picadora de hierba y maíz.

Desde la última semana de agosto y hasta mediados de octubre picó cerca de 1.000 hectáreas de maíz, la mayor parte en los municipios de Rois y Lousame, aunque algo también en Dodro, Brión, Ames y Negreira. «Esa é a época forte do ensilado», asegura. Entre el lunes y el martes pasados hizo el último de los silos sueltos que tenía. Fueron semanas en las que, según relata el vecino, «non paras; non hai sábados, domingos nin festivos» y en las que, añade, «ás veces non sabes nin en que día vives; estás centrado no que estás para ter ao cliente contento», apunta. «Son arredor de 25 días fortes e hai que aproveitalos para facer o máximo de traballo nese tempo», explica.

Una campaña en la que trabaja de día y hasta de noche, sobre todo cuando las fincas se sitúan en zonas de mucho tránsito de vehículos, como sucede en Lestrove, en Dodro. «Imos de noite por axilizar o tema do tráfico, para que os tractores que transportan o silo no estean parados», explica Gerardo Picadizo.

El vecino de Rois cuenta que se decidió a comprar la máquina «polo que nos custaban a nós os traballos agrícolas», en alusión a la explotación ganadera familiar que tienen en casa, con más de 160 cabezas, unas 90 en ordeño. Unos costes que, precisa, suben «se tes os terreos lonxe, como nos pasa a nós cos de Lousame».

Entre los trabajos por los que pagaban y ahora realizan con sus propia máquina están, precisamente, el picado de hierba y maíz. El trabajo fuerte de la sociedad que creó empieza en abril con el picado de hierba verde y continúa en mayo y junio con la preparación de las fincas para la siembra del maíz. En julio y agosto es el turno de empacar la hierba seca para ya pasar al ensilado de maíz hasta finales de octubre. De noviembre a febrero es el «momento máis tranquilo», según explica Gerardo, aunque, en su caso, tienen la explotación ganadera para atender, en la que contratan a un empleado cuando están con las campañas fuertes de picado de maíz e hierba.

«Fago un traballo que, de por si, aprecio e xa me coñecía moita xente»

Finalizada la campaña de ensilado de maíz, toca recoger la máquina, no sin antes limpiarla. Gerardo Picadizo señala que la ensiladora solo trabaja unos tres meses al año, pero no cambia su decisión de adquirirla y trabajar para otras explotaciones ganaderas picando maíz e hierba. «Se non me gustara non me metía nesto; fago un traballo que de por si aprecio e eu son decidido», dice, quizás porque «xa me coñecía moita xente de traballar na outra empresa», señala. Su pareja añade que «sempre lle gustaron as máquinas, todo o que sexa ferro». La sociedad ofrece todo tipo de servicios ganaderos, incluido sulfatar con ruedas estrechas.

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