El ataque del lobo puede estar detrás de la muerte de siete ovejas y cabras en Rois

Son propiedad de una vecina de la parroquia de Buxán, que las encontró atacadas y comidas en la finca en la que las criaba


rois / la voz

Cuatro ovejas, alguna preñada; un carnero y dos cabras, también preñadas. Es la pérdida que sufrió una vecina de la aldea de O Piñeiro, en la parroquia de Buxán del municipio de Rois, por el ataque de algún animal que, en principio, atribuye al lobo. María Esclavitud Miguéns Laíño, más conocida como Maruja, no tenía palabras ayer para describir lo que había en la finca en la que, desde hace años, cría sus ovejas y cabras y en la que incluso quedaban de noche después de que les construyera un pequeño caseto en el que resguardarse.

Maruja llevó las ovejas y las cabras a la finca el martes, antes de marchar a casa de su hija fuera del concello. Ayer, otra vecina de O Piñeiro salió a pasear con el perro y ya vio el panorama: ovejas y cabras muertas en la finca y, en dos casos, ya solo los restos. Esparcidos estaban también dos fetos muy pequeños de una de las ovejas preñadas.

«Foi o lobo, que un can non come tanto», aseguró la propietaria en alusión a que solo quedaban restos de alguna oveja. También es probable que el ataque no se produjese en la madrugada de ayer, sino antes y que el lobo o el animal que atacó fuese de segundas a comer lo que había matado.

El animal entró en la finca excavando por debajo de la malla que rodea el terreno, a la altura de la entrada, en la que ayer se podían ver pisadas. Y salió haciendo lo mismo, pero en otro tramo de la finca. «Non hai cerraduras para parar a estes bichos», dijo ayer Maruja, quien se lamentaba por lo sucedido.

No es la primera vez que deja las ovejas y cabras en la finca de noche, al tener el caseto en el que resguardarse. «Teñen quedado semanas enteiras e nunca pasou nada, ata esta vez», explicó la vecina quien tiene claro que, si fue el lobo, «vai seguir vindo á aldea», en la que hay otros rebaños de ovejas.

«Os meus fillos xa me dicían seguido que as vendera, que me desfixera delas, e mira ti, xa quedei sen elas», aseguró Maruja quien también reconoció que las echará de menos porque, añadió, «os animais sempre me gustaron e séguenme gustando».

El carnero y una de las cabras aparecieron tiradas a las puertas del caseto, por lo que es probable que tratasen de resguardarse o de que el lobo las atacase en el interior. Otra de las cabras estaba casi intacta mientras de una de las ovejas quedaba una pata y a otra le faltaba más de medio cuerpo. «Comeron a comer», dijo la vecina que las encontró.

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