Los ciruelos japoneses del Pazo do Faramello adivinan la primavera

Este pazo ubicado en Rois fue el más visitado el año pasado en Galicia con más de 6.000 personas


rois / la voz

Los ciruelos japoneses del Pazo do Faramello, en Rois, ya adivinan la primavera. A pocos días de marzo, los árboles comienzan a llenarse de flores para, un año más, dejar la estampa de lo que ya se conoce como el sakura gallego, en alusión a la floración de los ciruelos en Japón, que es un espectáculo en ese país que atrae a visitantes de todo el mundo.

Algo parecido está pasando con los árboles del Pazo do Faramello. El titular del monumento del siglo XVIII, Gonzalo Rivero de Aguilar, explica que la floración de los ciruelos «está adelantada» pero aún le quedan entre diez o quince días para que sea completa. Aún así, ya son el «reclamo» para las visitas al pazo.

«Ya están bonitos pero aún les queda mucha flor por salir», afirma Gonzalo Rivero, que cuenta que el Pazo do Faramello fue el más visitado el año pasado en Galicia con más de 6.000 personas. Los ciruelos están plantados en una terraza frente a la fachada principal del pazo, junto a arces, que simbolizan, según explica el titular del monumento, el círculo de la energía celta: aire, fuego y tierra, además del agua del río que pasa por el interior de la propia finca.

La floración de los ciruelos es un espectáculo efímero y su duración depende del tiempo atmosférico. «El viento les afecta mucho», como sucedió el año pasado, dice Gonzalo Rivero. Además de los ciruelos, hay otras especies traídas de Japón como azaleas, camelias, hortensias y hasta manzanos fuji, en un jardín que es una delicia para la vista.

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