El asador de Ames recomendado por la guía Michelin sin suficiente electricidad: «É un inferno, barallamos irnos»
PADRÓN
Totó Caamaño afrontó más de 20.000 euros de pérdidas en aparatos eléctricos pese a las mejoras que acometió la distribuidora de electricidad
07 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Isto é unha desesperación total. Hai días que en pleno servizo as luces quedan sen potencia e apáganse, os extractores deixan de funcionar, as freidoras baixan de rendemento e a cafeteira non dá tirado». Quien así habla es José Antonio Caamaño, a quien todos conocen por el apodo que da nombre a su asador, A de Totó. Señala que ya desde su apertura en octubre del 2018 sufre continuas caídas de tensión que causaron averías en sus equipos superiores a los 20.000 euros; los mayores damnificados fueron los extractores de la parrilla, las freidoras «que son as que máis tiran da corriente» y la climatización del local, que tuvo que cambiar completa.
Totó explica que su negocio en O Reino, en la parroquia amiense de Trasmonte, es la última casa de la aldea, a 900 metros de un pequeño transformador que da servicio a la aldea: «Aquí chegan os últimos coletazos de luz, non temos potencia suficiente. E nas fins de semana, que é cando máis traballamos, é cando máis se nota porque está máis xente nas súas casas». Así que se sucedieron las reclamaciones ante Industria y más tarde ante Naturgy, pero señala que la situación siguen sin solventarse.
Y ello pese a que la jefatura territorial de Industria emitió en el 2022 una resolución que le da la razón, tras el informe de uno de sus técnicos acreditando que frente a la tensión de suministro declarada por UFD de 230 voltios, en la semana de medición se incumplían los parámetros de calidad del servicio, con tensión real de 199,8 voltios en porcentaje del 13,13 %. Requería, en consecuencia, a UFD solventar en tres meses la situación. Pero Caamaño señala que no fue así, y pese a las actuaciones realizadas, el instalador que contrató registró el pasado año en 40 días 362 caídas de tensión y 336 variaciones rápidas, con fluctuaciones de menos de 190 a 240 voltios, poniendo en riesgo los equipos eléctricos.
El hostelero critica alguna anterior respuesta de su compañía eléctrica en estos años, asegurando que no habían registrado sobretensión en su inmueble: «É un corta-pega, nin saben por que te queixas. Que falan de sobretensión, se eu protestaba por caídas de tensión? Levamos así oito anos, é un auténtico inferno». De modo que baraja cambiar de ubicación un restaurante recomendado por la guía Michelin en 2024, 2025 y 2026, «o único de Ames con esta distinción».
Desde Naturgy defienden su actuación. Aseguran que la distribuidora eléctrica «fixo un reforzo da rede de distribución de baixa tensión na zona, ampliando a capacidade. Ademais, instalouse un regulador de tensión para mellorar os valores e, posteriormente, instalouse un rexistrador de tensión para comprobar a calidade de subministro e os valores foron correctos», sostienen. Una serie de actuaciones que, concluyen, fueron trasladadas al propio cliente.