santiago / la voz

Este jueves los termómetros de las farmacias advertían ya por la mañana de las temperaturas que se avecinaban. A las 11.00 el de Rosalía de Castro marcaba 27 grados. A las 15.20 el mercurio culminó su camino ascendente alcanzando los 37, según datos de Meteogalicia.

Los peregrinos que llegaron al Obradoiro portaban la prueba del calor en sus camisetas. Alberto y Luz caminaron desde Padrón. «Esta fue la peor jornada, nos pilló el calor llegando a Santiago, ¡y eso que madrugamos! Ahora solo queremos darnos una buena ducha». Los valencianos Luis, Javi y Guillermo también sufrieron sus consecuencias. «Los últimos días ha apretado, ¡esto parecía Valencia!». En la cola para entrar al pórtico de la Gloria los visitantes se apretujaban evitando las zonas expuestas al sol. Una turista llegada de Asturias comentó que echaba en falta un toldo para pasar la espera, por lo menos, a la sombra.

A las 17.00 en la plaza del Obradoiro apenas quedaba nadie en pie. Los pocos peregrinos que no habían corrido a refugiarse en las terrazas se protegían al abrigo de Raxoi. Los únicos que aguantaban sus rayos eran los que continuaban en la cola, que había menguado ostensiblemente. Con mapas, paraguas, sombreros y abanicos formaron una muralla defensiva. Una pareja de alicantinos defendió que la espera merecía la pena: «Se pasa mal, pero ayer tendríamos que haber esperado tres horas y hoy solo una».

Mientras, los compostelanos se refugiaron en las piscinas del Multiusos de Sar. «Se ha notado la ola de calor», comentó uno de los socorristas, «hoy mucha gente llegó más temprano de lo habitual». En un día de calor pueden entrar en el recinto «entre ochocientos y mil bañistas». Las piscinas del Monte do Gozo, en cambio, estaban casi vacías.

En obras bajo el sol

Con motivo de las altas temperaturas el Concello de Santiago ha modificado la hora de entrada de su cuadrilla de obras, evitando los picos de calor. No obstante la mayor parte de los trabajos del municipio no dependen directamente del consistorio. El convenio laboral no obliga a suspender las obras por olas de calor, aunque la posibilidad de un cambio de horario está abierta.

La cuadrilla de obras de la avenida de Vilagarcía comenzó su jornada a las 9.00. «Non nos deron instrucións para parar antes, os prazos son os que son e a obra hai que rematala», explicaron, «paramos para xantar e seguiremos ata as sete». A las 14.00 y a 36 grados, continuaban trabajando. Los operarios de Fontiñas, a cargo del arreglo del pavimento, frente al instituto Antón Fraguas, explicaron que ellos tampoco modificarían su jornada. «Comezamos ás dúas e media e estaremos até as oito», contó Manuel Balboa, «temos unha mangueira e botámonos auga de vez en cando». Esta mañana retomarán su tarea.

Más información en las páginas 2, 3 y 4 de la sección A Fondo

Hospitales sin incidencias y concellos en alerta por la temperatura

Hasta ayer por la noche, los puntos de urgencias sanitarias en Compostela no habían registrado ningún ingreso por causa de insolaciones o golpes de calor. La población, no obstante, debe seguir siendo cauta y tomar precauciones. El Concello de Santiago recomendó no salir ni practicar deporte en las horas de más calor; hidratarse o emplear sombrero y crema protectora.

Al hilo de la alerta total en Galicia, que el jueves era amarilla en la comarca y hoy ya es naranja, los concellos se mantienen atentos ante la posibilidad de un incendio. En Ames, este verano, una brigada de Protección Civil reforzará el servicio contra incendios. Además, los socorristas harán un esfuerzo extra en las piscinas y en Tapia para estar pendientes de los bañistas.

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La ola de calor rompe en el Obradoiro