Oroso sació el hambre de trucha y de fiesta en una concurrida celebración

Olimpio Pelayo Arca Camba
o. p. arca SANTIAGO / LA VOZ

OROSO

PACO RODRÍGUEZ

La organización calcula que 15.000 personas degustaron mil kilos del pez

10 may 2022 . Actualizado a las 00:45 h.

Hay debate para dar la cifra de cuántos ríos riegan Oroso: entre cinco y ocho, en función del caudal a partir del que cada cual distinga río de regato. Frente a esa discrepancia, lo que generó ayer unanimidad fue el elogio del sabor de las truchas que se pusieron a disposición de todos los asistentes a la degustación popular. María Figueira acudía desde la parroquia de Deixebre con su marido y un matrimonio amigo: «Xa tiñamos moitas ganas de facer vida social, se non temos que buscar todos un psicólogo», bromeaba mientras daba cuenta de las truchas en la carpa de la alameda de Gois: «Do río non serán, porque para traer para toda esta xente había que poñer unha rede e barrer o río. Pero están deliciosas, no seu punto».

De más lejos, de Cabanas, llegó Alejandro Torre a Sigüeiro: «Es la primera vez que venimos, porque nos encantan las truchas, es el producto gastronómico estrella». Así que tanto él como su pareja dieron por bien empleados los 20 minutos de espera: «De buen tamaño, porque son más pequeñas que grandes, bien fritas y gratuitas, ¿qué más quieres?», lanzaba. La cita en Sigüeiro les permitía tomarse este aperitivo con otros amigos residentes en Santiago, antes de ir a un restaurante. Era la opción de Balbina Rico y de Manuel Boga, de Calo: ella descubría ayer la Festa da Troita, y él repetía tras unos años. Refrendaban que las truchas de Oroso están para comérselas.

Y así lo que hicieron las cerca de 15.000 personas que según la organización estuvieron en Sigüeiro y dieron cuenta de un millar de kilos de truchas en la alameda y en 28 bares y restaurantes, con sus terrazas llenas en una jornada veraniega. Sigüeiro sació el hambre de trucha y de fiesta, en un fin de semana repleto de actuaciones musicales, y en el que el alcalde Luis Rey se mostró «orgulloso da festa e contento de poder vernos sen máscara», que era excepción entre el público.