Puente de Sigüeiro: una chapuza

Las obras de Fomento para reforzar los pilares suponen cementar la base de la estructura románico-gótica


Nunca vi a nadie utilizar un taladro para romper a la brava («cargarse», en el idioma vulgar) un trozo de puente medieval. He visto barbaridades sin cuento, destruir mámoas o escuchar a ediles de cultura decir no nos pongamos así que solo es un castro y en el municipio tenemos varios (después de haber arrasado con una pala un yacimiento arqueológico), pero meterle cemento a un puente medieval ante la pasividad de todos, jamás.

Porque eso es lo que está pasando ahora mismo con el románico-gótico de Sigüeiro del siglo XIII-XIV. El Ministerio de Fomento desvió el curso del río, dragó una parte con total impunidad y sin que nadie le diga nada, y está metiendo cemento a kilos en la base.

El alcalde de Oroso justifica la obra por el mal estado del puente. Claro está que hay que arreglarlo si es necesario, pero existen muchas otras maneras no tan agresivas y destructivas como esta -que está haciendo desaparecer parte de un monumento de hace 800 años- y que respetan el patrimonio artístico gallego. La Dirección Xeral de Patrimonio, tan ágil en dar el nihil obstat a la barbaridad de desviar el Camino Inglés -pasa por encima del puente- de su itinerario de siempre, ha preferido agachar la cabeza y retratarse (¡una vez más!).

Eso sí, cuando hace un par de años el Concello de Oroso intentó reactivar una ruta de senderismo preciosa a orillas del Tambre, Aguas de Galicia lo impidió tajantemente porque había que colocar una «pontella» de madera de dos metros de largo y era necesario asentarla sobre un minúsculo y bien oculto bloque de cemento.

¿Puente medieval de Sigüeiro? Una chapuza.

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