Honorino Raña, sargento jefe del parque de bomberos de Ordes: «Márcate asistir a persoas que coñeces»

O. P. SANTIAGO / LA VOZ

ORDES

Honorino Raña, a la izquierda, con compañeros de una guardia del parque de bomberos de Ordes
Honorino Raña, a la izquierda, con compañeros de una guardia del parque de bomberos de Ordes PACO RODRÍGUEZ

Este profesional tiene nítida en su memoria la explosión del bar Lesta en julio del 2023, «non só pola magnitude do siniestro, tamén por ter que rescatar ao señor que me cortaba o pelo desde rapaz»

31 dic 2025 . Actualizado a las 12:23 h.

Son quienes nos asisten en la mala hora de un siniestro, ya sea un accidente de tráfico, un incendio, un derrumbe, lo imprevisible ... Son los servicios de emergencia que todos queremos precisar lo menos posible, pero que necesitamos que estén ahí siempre alerta, de guardia, vigilantes para acompañarnos cuando unos minutos de diferencia en la asistencia suponen el fino hilo que separa la vida de la muerte. 

Los 18 efectivos del parque de Bomberos de Ordes, integrado en el Consorcio Provincial Contraincendios e Salvamento da Coruña y que abrió sus puertas el 1 de septiembre del 2004, pertenecen a esa red que nos asiste en los siniestros. Honorino Raña es el sargento jefe de un parque que registra en torno a 220 actuaciones anuales, y que abarca un área geográfica de 754 kilómetros cuadrados: es la suma de los siete municipios de la Comarca de Ordes, y a los que se suman tres parroquias de Carral y otras tantas de Abegondo, que por distancia pueden atender en menor tiempo que sus compañeros de Arteixo y Betanzos, respectivamente. A mayores, la anomalía de la falta de parque comarcalizado en Santiago, deja también bajo su competencia los municipios de Teo, Vedra y Boqueixón.

¿Cómo es un día de trabajo en el parque?: «Facemos gardas de 24 horas. A convivencia é unha parte moi importante do traballo, somos como unha familia, hai moito compañeirismo, xa se veu nas últimas protestas e folgas: a nada que ninguén levante a voz e pida axuda, imos todo en tropel», indica Raña. La guardia en Ordes empieza a las 9 horas: el turno anterior informa de novedades, desde intervenciones a incidencias. «Comezamos revisando os catro camións, cun check-list, e tamén o material. Facemos un pequeno percorrido de dous ou tres quilómetros cos vehículos, probamos a bomba, arrancamos subequipos de combustión, e facemos prácticas, sobre todo, de cuestións porque pasou algo nunha intervención ou que levamos tempo sen facer, como colocar a camilla no vehículo autoescala para rescatar a alguén desde unha ventá. É algo que non se usa moito, pero ten un procedemento e queres estar solto para facelo ben. Tamén prácticas de excarceracións, de incendios, coas mangueiras, do noso...». La comida suele ser conjunta de todos los efectivos del turno: en ocasiones un compañero cocina para todos, otros la llevan preparada... Llega el descanso hasta las 16.30 horas, y luego entrenamiento en el gimnasio, repaso de fichas y procedimientos.

Cae la noche y un descanso en alerta: «Aquí temos unha vivenda, podemos facer de comer, temos camas e televisión. De noite un está atento ao teléfono, en centralita», y todos dispuestos a salir ante cualquier eventualidad. Pasan las horas hasta que llegan los compañeros a las 9 de la mañana: un nuevo turno, un nuevo día.

¿Algún suceso impactó a Raña especialmente?: «Teño un moi claro: a explosión do bar Lesta en xullo do 2023. Márcame pola intervención, porque foi un grande sinistro, e porque axudamos a retirar de debaixo dos escombros, entre a vida e a morte, ao señor que me cortaba o pelo desde que eu era un rapaz, ao que ía con meu pai, moi coñecido no pobo. Eu creo que o que marca a todo o mundo é cando tes que intervir con vidas humanas en xogo e os coñeces persoalmente». Y hay otro suceso imborrable para tres bomberos de Ordes: su intervención en el accidente del Alvia, con Raña en la base organizando posibles relevos o refuerzos.

Profesionales que operan en distintos cuerpos y un objetivo común: asistir a quien lo precisa 

 

Son profesionales que tienen un objetivo común: asistir a quien precisa su ayuda, con rapidez y eficacia. Forman con otros cuerpos, como la asistencia que proporciona Urxencias Sanitarias de Galicia-061, las distintas unidades de Policía Local cada municipio, de Guardia Civil y la coordinación del 112-Galicia, la red de asistencia que nunca descansa, en la que no hay festivos ni descanso. 

Da igual el nombre del cuerpo en que se integren. Porque en este colectivo que cuida de todos están los efectivos de los parques comarcales de Bomberos, como los de Ordes, Arzúa y Santa Comba, que realizan una media de alrededor de 220 intervenciones en cada caso, y se integran en el consorcio provincial.

Están también los Grupos de Emerxencias Supramunicipais (GES). En el área de Santiago operan grupos como el de Sar-Caldas, con base en Padrón. Sus doce profesionales resultan fundamentales en intervenciones ante inundaciones, accidentes e incendios, con una formación continua que les llevó a realizar prácticas conjuntas en el río con el Grupo de Operaciones Subacuáticas (GOAS) de la Policía Nacional; su personal cuenta con habilitación de piloto de drones.

Los servicios municipales cuentan con trabajadores al servicio de todos. Es el caso del Servizo Municipal de Emerxencias de Teo, creado en el año 2006, e integrado por seis oficiales y un responsable, que no dudan en compartir experiencias y mejorar su formación en las Xornadas de Emerxencias e Seguridade que organizan cada dos años y a cuya última edición acudieron incluso agentes de la Gendarmería francesa y de la Guardia Nacional Republicana de Portugal. Protección Civil es otro cuerpo que despliega sus voluntarios cada vez que es preciso: lo saben bien en municipios como Oroso y Santa Comba, agrupaciones especialmente activas en el área metropolitana de Santiago.

Son, todos ellos, quienes velan por prestar asistencia a quien lo precisa y con la mayor prontitud: siempre alerta.