Dos ríos de aguas claras riegan las cercanías del Camino Inglés en Ordes

La iglesia de Santa Eulalia de Pereira es una de las referencias en el recorrido


Carretera N-550 a A Coruña. Recta de llegada a Ordes. Bar Orense a la derecha. Y pegada a él arranca una pista ni ancha ni estrecha, con excelente firme descendente. Ese es el comienzo de una excursión por tierras de Ordes donde contagiarse del covid -sí, esto no ha terminado y no hay que bajar la guardia- semeja imposible. Aire libre, naturaleza, historia y patrimonio.

En fin, se alcanza una vega muy fértil y relajante, regada por el río Fraga (a algo menos de un kilómetro), y se siguen otros 1.400 metros en suave ascenso -ojo a una magnífica casa de piedra a la derecha- para llegar a un cruce. Ahí a la izquierda ya hay un espacio muy amplio, cercado, para que los más pequeños correteen un rato y, de paso, admiren un original y notable ejemplar de cruceiro. Al otro lado queda la iglesia de Santa Eulalia de Pereira, de tamaño respetable, finalizada cuando remataba 1890, según explica una larga inscripción en su sobria fachada. A pesar de su evidente modernidad, los cuatro contrafuertes le dan una imagen más antigua.

Una vez hecha la parada, de frente, descendiendo. Medio kilómetro más adelante aparece una amplia área con barbacoas, mesas y bancos. Quizás precise un corte de hierba, pero el verano aún no llegó.

Y 50 metros después se cruza el Rego da Ponte. O para ser más exactos, no se cruza. Se aparca el coche y se desciende hasta el agua para ver el puente medieval de Pereira, descrito en más de una ocasión por peregrinos que recorrían el Camino Inglés. Porque en efecto, a partir de ahí se sigue esa ruta jacobea. Pero en fin, uno piensa en quién fue el chapuzas que permitió que el puente nuevo esté prácticamente encima del que suma varios cientos de años, en una muestra de evidente desprecio por la historia de este país. Y desde luego, cómo la Dirección Xeral de Patrimonio lo consintió.

Dos centenares de metros más allá un mojón invita a desviarse por pista más estrecha a la diestra, y a los 500 metros -ojo al precioso bosque de la izquierda- un segundo mojón obliga a aparcar y andar. Y ante los ojos, un largo tramo medieval que ha desaparecido como tal entre ese principio y el fin. O sea, cuando discurre entre la repoblación de pinos.

Ese aroma medieval se vuelve a respirar al ascender tras la pequeña corriente y ganar la pequeña aldea de As Carrás (ojo a la casa con horno) y subir 450 metros por una congostra impresionante. Al llegar a arriba de todo se pisa el ayuntamiento de Oroso. Y todo ello, muy accesible para los más pequeños de la familia.

Para no tener que desandar lo andado hay una solución: seguir el Camino Inglés diez minutos, hasta la parada de bus de Baxoia, y que alguien del grupo no haya puesto un pie delante del otro sino que con el coche se hubiera dirigido a Santiago y en Deixebre se desviara a la izquierda, bordeando la gasolinera, y siguiera todo recto: dará en Baxoia, justo en la parada de bus.

COMIENZO

Bar Orense: 43°03’28’’ N 8°24’56’’ W

LA AVENTURA

Explorar el bosque medieval.

LA FOTO MÁS PERSONAL

En el puente Pereira.

EL PASADO

El puente y el tramo medieval vieron pasar a la primera inglesa peregrina de la que hay noticia, Margery Kempe, en 1417.

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