«Se debería romper el enorme desajuste de precios de los productos del campo»

Demanda una formación agraria para los jóvenes que considera necesaria


santiago / la voz

El oficio le ha permitido ver la evolución -«en algunos casos, involución», advierte- del mundo rural en los últimos treinta y cinco años. José Ángel Raña Caamaño (Ordes, 1958), vicepresidente del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas de A Coruña y Pontevedra, se muestra partidario de repoblar el medio rural «dotándolo» de servicios urbanos y aboga por un «reconocimiento explícito» de la importancia que sus profesionales tienen en el día a día en la coyuntura actual: «Ser labrego no debe ser algo peyorativo, como se venía considerando injustamente».

Igualmente defiende que este sería un buen momento para intentar romper el «enorme desajuste» de los precios en origen y finalistas de los productos del campo. «El productor debe obtener un rendimiento mayor, estableciendo unos precios de garantía que, cuando menos, eviten unos ingresos que apenas cubren los gastos de producción. También se debería evitar la venta a pérdidas, así como que las grandes cadenas comerciales usen la agricultura como productos-reclamo. Y también debería favorecerse el comercio de proximidad», según señala el ingeniero, además de poner el acento en el «importante» incremento de costes que han tenido que sufrir agricultores y ganaderos para adaptarse a las exigencias y normativas derivadas del covid-19: trazabilidad, control sanitario, certificaciones de producción, bienestar animal, etcétera. «Los agricultores y ganaderos están habituados a trabajar en condiciones de máxima precaución. Supieron cómo actuar, ya que trabajan con seres vivos que sufrieron la peste aviar, la peste porcina, las vacas locas, de tal forma que, frente al ataque del coronavirus, utilizaron aquellas armas que la experiencia les dictaba».

En cuanto al sector lácteo, donde Galicia es la octava región europea y la primera de España con el 42 % de la producción total, Raña habla de dos grandes retos: «Aumentar la superficie de las explotaciones para obtener más y mejor forraje que evite la compra de concentrados y, por otra parte, industrializar esta leche en Galicia, dejando de envasar solo leche líquida, que apenas aporta valor añadido, incentivando la creación de industrias de postres y potenciando la producción de quesos y otros derivados. En esta línea, hay algunas experiencias interesantes, como Bama y Xanceda». En relación al sector cárnico y vitivinícola, «con productos de muy alta calidad reconocidos en el mundo», indica como objetivo lograr que lleguen a los mercados sin perder calidad. Y en cuanto al avícola y porcino, «con importantes industrias», se impone mejorar el tratamiento de los purines de las explotaciones para favorecer el medio ambiente y la biodiversidad, según afirma. «En resumen, el gran desafío del mundo rural es conseguir que la sociedad ponga en valor lo que realmente le está aportando, y luchar contra el envejecimiento y la despoblación acercando la juventud», añade.

Precisamente, hablando de los jóvenes, demanda la «necesidad» de formación agraria para ellos, algo que cubría el extinto Servicio de Extensión Agraria: «La formación informal la proporcionan hoy las casas comerciales de semillas, abonos, maquinaria; pero para acceder a subvenciones se precisa tener un curso reconocido de formación agraria de doscientas horas. A pesar de ello, cada vez surgen más jóvenes que quieren orientarse hacia la actividad agropecuaria, gracias también a la concentración parcelaria, lo que supone una interesante dinamización del campo en algunas zonas». El colegio profesional visa alrededor de mil quinientos proyectos de ingeniería, informes y valoraciones, entre otras certificaciones, en las provincias de A Coruña y Pontevedra.

El técnico, que también subraya la vinculación de estos profesionales con el mundo de las herencias, no olvida la relevancia de las nuevas tecnologías para el desarrollo del medio rural. «Los profesionales del campo y sus familias deben disponer de las mismas facilidades que el mundo urbano». Y pone como ejemplos Internet, para tener acceso a los mercados, información actualizada sobre precios, alertas fitosanitarias, manejo del riego; drones, para vigilancia de plagas y estado de cultivos; GPS, para localización de fincas y manejo de maquinaria; y robot, para ahorrar tiempo en el ordeño; entre otras.

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