La Guardia Civil esclarece gracias al ADN el crimen de Ordes: el móvil fue una disputa por drogas

El sospechoso huyó tras el asesinato y fue detenido en Colombia


santiago / la voz

No ha sido fácil, pero el concienzudo trabajo del grupo de Policía Judicial de la Guardia Civil de A Coruña ha logrado por fin esclarecer el crimen de Álvaro Paredes en Ordes, un joven dominicano de 24 años de edad asesinado en la madrugada del 16 de julio del 2016. El grupo, uno de los mejor considerados del cuerpo por su impecable trabajo en casos de gran complejidad como los de Asunta o Diana Quer, siguió las pesquisas hasta que, gracias al ADN, logró implicar en los hechos a un colombiano nacionalizado español de 31 años de edad y vecino de Santiago que fue detenido en Colombia, donde había huido, y que hoy pasará a disposición judicial en los juzgados ordenses.

El arrestado es Julián Eduardo V. T., que prestó servicios en el Ejército español y que, presuntamente, vendía drogas a pequeña escala. Ese es, precisamente, el móvil que la Guardia Civil cree que tuvo el crimen: una disputa por el territorio de venta, ya que la víctima también estaría implicada en este ilícito negocio.

Julián Eduardo no tardó en estar considerado como el principal sospechoso del asesinato. Así lo consideraron los investigadores tras decenas de interrogatorios a personas del círculo más íntimo de la víctima y a testigos presenciales de la disputa que momentos antes del crimen tuvo lugar entre ambos en un pub de Ordes.

Sin embargo, faltaba una prueba de cargo. En el cuerpo de la víctima aparecía el ADN de un varón, pero figuraba como desconocido. La Guardia Civil centró entonces sus esfuerzos en lograr una muestra genética del sospechoso para poder cotejarla, Tras muchos esfuerzos, la lograron y el resultado fue el que esperaban: era de Julián Eduardo.

Extradición

Con esa prueba en la mano, dictaron una orden de busca y captura contra el sospechoso, que tras el crimen había huido a Madrid y desde allí a Colombia, país en el que la Interpol y la policía colombiana lo localizaron en la zona de Cali y lo detuvieron en mayo del año pasado. Desde entonces, ha estado tramitándose su extradición a España, que finalmente fue concedida, lo que ha permitido que el sospechoso comparezca hoy en los juzgados de Ordes para ser interrogado por estos hechos.

Además del ADN, otra de las pruebas que han permitido a la Guardia Civil esclarecer el asesinato es la localización de uno de los dos teléfonos móviles de la víctima. Julián Eduardo se lo llevó, lo que permitió seguir su pista, primero a Santiago, después a Madrid y posteriormente a Colombia. También resultó determinante el hecho de que tras el enfrentamiento que víctima y presunto agresor mantuvieron en un pub, el propio Álvaro Paredes hizo una llamada al instituto armado advirtiendo de las amenazas que había recibido. Poco después, aparecía muerto en una zona sin urbanizar de la calle Compostela de Ordes. Tenía una herida de arma blanca en la zona de la clavícula que le había seccionado la carótida provocándole una hemorragia mortal.

Paredes residía en Ordes junto a su pareja y tenía una hija de corta edad en el momento del crimen. Trabajaba como portero en una discoteca latina de la localidad llamada La negra activa, situada en el Campo da Feira.

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El coche era una de las principales pistas del crimen, pero no había ni un rastro que seguir. Los investigadores lo habían examinado todo, las alfombras, la tapicería, el volante. Pero no había nada. Alguien lo había limpiado todo a conciencia. Todo, salvo una mínima manchita en el pequeño botón con el que se acciona la luneta térmica. Aquella noche era fría, los cristales del coche se habían empañado. Y en la pequeña tecla había una huella, débil pero suficiente porque había restos biológicos del asesino y de la víctima. Es uno de los casos gallegos en los que intervinieron los investigadores de la Policía Científica de la Policía Nacional, y el hallazgo de esa huella resultó clave en la evolución del caso.

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