«Es ridículo que por ser diabético no pueda pilotar un dron para trabajar»

emma araújo SANTIAGO / LA VOZ

ORDES

xoán a. soler

El joven ordense denuncia la «discriminación silenciosa» que sufren estos enfermos

13 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Pedro Álvarez Gómez tiene 25 años y toda una vida por delante, aunque a los ocho años le diagnosticaron diabetes del grupo uno tras el lógico empacho de gominolas y pasteles de un cumpleaños infantil. Desde entonces se cuida al máximo para que su guerra contra el azúcar no le juegue una mala pasada.

Este joven licenciado en Derecho, que trabaja en la gestoría de su familia en Ordes, practica piragüismo y tiene una pasión que ahora está muy de moda: el pilotaje de drones. Su curiosidad despertó con los primeros artilugios. «Vi uno y me quedé enganchado», cuenta. Y así, cuando aún estudiaba Derecho, fue acumulando ahorros para comprarse uno. Transformada la curiosidad en afición, sus siguientes fondos fueron para conseguir piezas complementarias. La cosa fue a más y, ya trabajando, quiso aplicar la máxima de que si tu afición es tu profesión las posibilidades de éxito son mayores. «Vi que los drones podían tener utilidad para hacer fotos en fiestas y también para tomar imágenes de tejados y viviendas para descubrir daños. Pregunté a varias personas si estarían dispuestas a pagar por este trabajo y como me dijeron que sí comencé a formarme», relata

Obtener los permisos para pilotar un dron, pese a que para hacerlo hay que emplear simplemente un mando, no resulta especialmente sencillo, ya que el temario es muy similar al que se imparte para obtener un título de piloto de avioneta, aunque quien maneje un dron solo levante la vista del suelo.