La sorprendente carta con 5 euros dentro que recibió un bar de O Pino

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

O PINO

Lourdes Céspedes y su hijo Ezequiel Aponte enseñan el billete y la carta recibida en Arca Gourmet. Allí sirven desde desayunos calientes para los peregrinos extranjeros, como revuelto de huevos y tortilla de patatas, hasta un buen café, «pan tumaca», o yogures artesanales, entre otras muchas cosas.
Lourdes Céspedes y su hijo Ezequiel Aponte enseñan el billete y la carta recibida en Arca Gourmet. Allí sirven desde desayunos calientes para los peregrinos extranjeros, como revuelto de huevos y tortilla de patatas, hasta un buen café, «pan tumaca», o yogures artesanales, entre otras muchas cosas. PACO RODRÍGUEZ

Un peregrino de Benidorm quiso saldar así el «simpa» que hizo por despiste

12 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En Arca Gourmet guardan un billete de recuerdo. Más allá de su valor económico, es un símbolo de integridad. Llegó dentro de un sobre enviado desde Benidorm a la antigua usanza, por correo postal, dirigido al bar de O Pino especializado en desayunos para peregrinos. Una nota aclaraba el propósito del billete: «El pasado martes 23 de noviembre estuve en vuestro establecimiento desayunando y por despiste me marché sin pagar. Ya lo siento. Qué vergüenza. Aquí os mando 5 euros, 3,50 del desayuno y 1,50 de propina».

Esta honesta declaración y las molestias que se tomó para saldar Domingo López su deuda, especialmente tratándose de una cantidad tan pequeña, sorprendió a los dueños del negocio familiar de O Pedrouzo. Mariano Aponte explica que, de hecho, están ya acostumbrados al simpa, aunque cree que la mayor parte no son con mala fe: «Este fue el mes pasado, un día en el que hubo bastantes peregrinos. Aquí desayunan, se ponen a hablar entre ellos, cogen sus mochilas y se marchan. A veces, con las prisas, alguno se va sin pagar. Esta persona se dio cuenta a mitad de etapa y quiso enmendar el error cuando llegó a casa. No es la primera vez que nos pasa algo parecido. Una vez nos enviaron el dinero a través del chico que transportaba las mochilas, se lo pidieron al llegar a Santiago, pero que envíen una carta escrita a mano desde la otra punta de España tiene cierto mérito».

La abrió la mujer del hostelero de 42 años, que compagina el bar con otros empleos. Lourdes Céspedes, un año menor que él, es quien suele estar cada día tras la barra, junto a su hijo Ezequiel, de 18, y ambos se quedaron atónitos al ver el billete y la nota que lo acompañaba. Puede que fuera cosa del karma, porque este matrimonio paraguayo —llevan cerca de 20 años viviendo en España y los últimos 7 en O Pino— en otras ocasiones ayudó a peregrinos que necesitaban un café o un trozo de bizcocho. De hecho, pagaron un mes de pensión a un hombre que iba rumbo a Santiago cuando se declaró el estado de alarma. «No tenía familia y me salió de todo corazón. Luego, entre los ayuntamientos de O Pino y Santiago le buscaron un sitio», comenta Mariano. «En el Camino pasan muchísimas cosas, la historia se escribe día a día y hay que seguir gastando zapatillas, porque hay muchos negocios que dependemos de esto y estamos dispuestos a recibir a la gente con una sonrisa. Con ella el día empieza de otra manera y no cuesta nada», añade.