La broma de la boda se pone seria: de la sábana blanca a la valla publicitaria

Los amigos de los novios recurren ahora a soportes llamativos para dar a conocer los enlaces


santiago / la voz

Cuando una pareja toma la decisión de oficializar su relación, prometerse amor eterno y celebrarlo por todo lo alto, la imaginación de sus amigos no se limita a la organización de una original despedida de soltero, sino que se activa para crear la pancarta más llamativa que sirva de anuncio de boda para conocidos y desconocidos de la pareja.

La vieja costumbre de escribir un mensaje sencillo, sobre una sábana blanca, con los nombres de los novios y la fecha del enlace para colgarla en la entrada del pueblo, junto a una farola o en un puente de la carretera ya está pasada de moda. Ahora, los colegas del novio y de la novia se arañan el bolsillo y suman a los gastos de la boda un poco más para sustituir la sábana por una lona resistente y hasta por una valla publicitaria.

El mensaje también ha sufrido cambios con el paso del tiempo. Los amigos del novio o de la novia se esmeran en la cita, y de la escueta frase «Fulanito y menganita se casan» se pasa a otros más enigmáticos como «Xogar e brincar o final van casar», «Percherón, moito ladrar e o final vas casar» o «Martiño: tanto dobrar e a partir do 21-9 tócache planchar». Si bien la mayoría de los textos anunciadores de bodas suelen ser bastante respetuosos con los dos novios, en mayo del pasado año un cartel colocado en el acceso a Arca (O Pino), en el que se podía leer: «Dependienta cachonda atopa quen lle mire os baixos e lle cambie o aseite», suscitó duras críticas en las redes sociales. La enorme pancarta estaba colocada muy cerca del lugar de residencia de los novios, y el alcalde de O Pino supuso que no vieron la ofensa, porque no la retiraron.

Cada uno puede hacer su propio ránking de carteles, y ordenarlos por su originalidad o por cumplir con la función de llamar especialmente la atención. De todas, una de las acciones que destaca es la de los monigotes de novios que lucieron hasta hace solo unos días delante de una casa en O Castiñeiriño, junto al puente de la autopista antes de llegar a Os Tilos. La sábana anunciando la boda de Carla y Turu pasó a un segundo plano gracias a los dos muñecos. Otra de las que más atención suscitó fue la propuesta de los amigos de Cris y Reco, que tiraron la casa por la ventana y alquilaron una enorme valla publicitaria que vieron los conductores que circularon por la carretera de A Coruña, al llegar a Ordes. Los carteles no son solo una costumbre de zonas rurales y de carreteras, en la ciudad también pueden verse algunos. A finales de la pasada semana, los vecinos de Almáciga se despertaron con una lona con la que descubrieron que Marina y Sergio, al final se dijeron «sí» y, de paso, todos los vecinos y transeúntes pudieron saber que: «A resaca dura un día, os recordos sempre».

No puede decirse que los carteles tengan una época concreta del año para aflorar en los puentes y en las carreteras, pero en la primavera y, especialmente, hacia el final del verano es cuando se pueden ver más anuncios. Sin duda, basta con prestar un poco atención para descubrir cuáles son los meses favoritos para dar el «sí, quiero».

Valla publicitaria en Ordes para anunciar la boda de sus amigos

Marga Mosteiro

Adrián Martínez y Cristina Mosquera se casarán el próximo sábado en el Pazo de las Cadeas de Carral

Los amigos de Adrián Martínez Liste y Cristina Mosquera Gende, de Ordes y Mesón do Vento respectivamente, pensaron en sorprender a la joven pareja en los días previos a su enlace matrimonial. Les pareció que lo de la sábana colgada en una esquina del pueblo, sobre una pasarela de la carretera o junto a la puerta de sus casas no era suficiente para homenajear a sus amigos, y se les ocurrió dar la campanada. «Había que hacer algo diferente y divertido», comentaron los autores del anuncio. Gonzalo Vilares, uno de los promotores de la idea, pensó en que tenía que ser algo llamativo y a la altura del evento. ¿Por qué no alquilar una valla publicitaria?, sugirió uno. No una pequeña, y situada en un rincón de Ordes, sino una grande y en la entrada al pueblo. «Sabíamos que eran una pareja enrollada, y que no les iba a parecer mal. Estaba claro que les iba a gustar», comentó Gonzalo, uno de los mejores amigos de Adrián. Otros de los armadanzas de la idea fueron Aitor Ribadas y Rubén Madueño, que secundaron la idea en la que participaron treinta amigos de la pareja. La valla está situada debajo de la de un supermercado de la localidad y junto a la de un concesionario de coches, pero la de Adrián y Cristina llama mucho más la atención. 

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

La broma de la boda se pone seria: de la sábana blanca a la valla publicitaria