Una agricultora gallega vende su tractor usado con un vicio oculto en el sistema hidráulico y la condenan a pagar la reparación

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

NEGREIRA

En una imagen de archivo, tractores circulando por una ciudad europea
En una imagen de archivo, tractores circulando por una ciudad europea Paula García-Ajofrín | EFE

La compradora abonó 9.500 euros por el vehículo y tuvo que gastar otros 2.500 para subsanar el fallo

01 mar 2024 . Actualizado a las 14:56 h.

Una agricultora gallega del partido judicial de Negreira, que también abarca los concellos de A Baña, Brión y Santa Comba, puso un anuncio para vender un tractor de segunda mano de su propiedad. Pidió 9.500 euros por el vehículo, con el que también entregaba una rotativa, y encontró comprador, ya que una compañera de profesión pagó el 25 de agosto del 2020 el importe convencida de que se llevaba un aparato con plena capacidad de trabajo. No fue así, porque el sistema hidráulico tenía un fallo del que nada le habían dicho hasta entonces, por lo que tuvo que llevarlo al taller y abonar otros 2.542,14 euros. Reclamó en los juzgados y le han dado la razón, ya que la sección quinta de la Audiencia Provincial de A Coruña acaba de confirmar en todos sus términos la sentencia del juzgado nicrariense por la que se obligó a la vendedora a indemnizarla devolviéndole el dinero de la reparación.

La resolución judicial es una advertencia para todos los vendedores de segunda mano, porque lo que vale para un tractor también sirve para un coche, una moto, un barco o una máquina industrial. Si el producto que entregan tiene lo que la ley considera un «vicio oculto» podrían correr la misma suerte que esta agricultora gallega. Al menos si se cumplen unos requisitos, como que el fallo no comunicado «conlleve de algún modo la inutilidad de la prestación, revistiendo tal entidad que hagan la cosa impropia para el uso a que se la destina o que disminuyan de tal modo este uso que, de haberlos conocido el comprador, no la habría adquirido o habría dado menos precio por ella».

Para que los tribunales consideren que el fallo del objeto comprado es un vicio oculto debe probarse que el vendedor no comunicó su existencia al comprador y que tampoco sea un fallo sencillo de conocer o que sea fácilmente perceptible «quedando excluidos los defectos manifiestos y que estén a la vista en el momento de la compraventa». Además, debe tratarse de una imperfección «grave o de cierta importancia, de manera que haga la cosa vendida inapropiada para el uso que le es propio o que disminuya la utilidad establecida en el contrato como causa de su celebración», añade la sentencia.

La compradora demostró que había sido víctima de un vicio oculto porque presentó un informe pericial que revelaba que el tractor sufría daños mecánicos de consideración que afectaban al sistema hidráulico y que lo hacían inservible para el ejercicio de sus funciones propias de trabajos en el campo.

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Con el dictamen del perito, la compradora probó ante el juzgado la existencia de un vicio grave en el tractor, ya que afectaba a un elemento esencial al que, además, en el anuncio de venta se hacía expresa mención con referencias como «toma de fuerza hidráulica» y «bomba principal hidráulica reparada». El fallo, resalta en magistrado en su resolución, «impide el funcionamiento de los aperos acoplados» al vehículo, «siendo esta una de sus principales utilidades, como herramienta de trabajo agrícola, haciendo el vehículo impropio para el fin al que se destina».

La Audiencia también considera probado pericialmente que el defecto era preexistente al contrato de compra-venta, además de oculto y desconocido para la compradora «puesto que no era observable a simple vista» cuando se firmó la transacción «y solo se podía poner de manifiesto al emplear los aperos accesorios del tractor, sin que en el contrato se haga mención alguna a las posibles deficiencias en el sistema hidráulico o a que se hiciera una rebaja del precio por esta causa», concluye la sentencia que resuelve el recurso de apelación.