El Rosalía de Castro, en Melide, acogió este viernes un festival organizado por alumnos del CEIP número 1 en apoyo al Banco Municipal de Alimentos
06 jun 2026 . Actualizado a las 05:05 h.Qué orgullosos y satisfechos se sintieron este viernes los alumnos de cuarto de Primaria del CEIP número 1 de Melide. Razón: el festival de música que con fines solidarios se celebró por la tarde en el parque Rosalía de Castro. Fue la materialización de un proyecto que surgió en el marco de Proxecto Competencial, una asignatura que se ofrece como alternativa a Religión. «Non se traballan contidos propiamente curriculares, pero si valores e principios que axudan ao ser humano a medrar como cidadán», explica Jose Iglesias, profesor que colaboró en el desarrollo de la iniciativa con Breogán Lourido, el docente que la dirigió.
El proyecto implicó a toda una clase de veintiún alumnos de 9 años, que «aínda que son cativos que teñen que estar guiados, amosáronse sempre dispostos, dende o momento en que xurdiu a proposta», cuenta Lourido, maravillado con el compromiso y la ilusión que, en todo momento, le imprimió el grupo a la organización del festival, y el resto del colegio, también. De hecho, a media tarde de ayer, fuera del horario lectivo, escolares de todas las edades arrimaban el hombro con los últimos preparativos. El compañerismo, la empatía, la colaboración, el apoyo, la defensa y la unión por una buena causa fueron, entre otros, valores de los que se empaparon durante el curso, y que trasladaron a un festival en el que lograron reunir a numeroso público para recaudar viandas para el Banco Municipal de Alimentos. La aportación en especies no perecederas fue la entrada que tuvieron que abonar los asistentes, que, además de aportar su grano de arena, disfrutaron de una tarde en la que cuatro agrupaciones musicales de Melide actuaron de manera altruista. «Música que une, solidariedade que transforma» es el lema elegido por los escolares para el que bautizaron como Festival Terra de Vacas, que tuvo como artistas invitados a A Bandiña, Cuarta Xusta, O Pozo Pequeno y Os da Taberna. La jornada respondió a las expectativas de los docentes, toda vez que «o que procuramos é facer algo que teña certa incidencia máis aló dos muros do colexio», señala Jose Iglesias.
El festival solidario puso fin a tres trimestres de trabajo, a lo largo de los que el alumnado «avanzou dende cero na súa construción». El desarrollo de la iniciativa la descubre, al margen de como un proyecto colectivo, transversal. Fueron los propios estudiantes los encargados desde solicitar autorización municipal para poder ocupar y utilizar espacio público a contactar con los grupos musicales para concertar las actuaciones. El trabajo e implicación de los alumnos también posibilitó, entre otras tareas, la instalación del escenario, el reparto por los comercios de Melide de los carteles que se diseñaron para publicitar el festival solidario o la razón de ser de la iniciativa, una buena manera, desde luego, de despedir como se merece un provechoso curso.