Muere la mujer que convirtió el pulpo á feira en el plato más internacional a través del Camino de Santiago

La Voz REDACCIÓN / MELIDE

MELIDE

Mercedes Rodríguez cortando pulpo en su establecimiento de Melide, en el 2006
Mercedes Rodríguez cortando pulpo en su establecimiento de Melide, en el 2006 XOSE CASTRO

Melide despide a Mercedes Rodríguez Varela, la cocinera que fundó la Pulpería Ezequiel

14 may 2022 . Actualizado a las 00:42 h.

Melide despidió este lunes a Mercedes Rodríguez Varela, la mujer sin la que no se entendería por qué la localidad es parada obligada para comer pulpo. Del don de gentes y de la ingente capacidad de trabajo de Mercedes se hicieron eco numerosos vecinos en sentidos mensajes de despedida, en recuerdo y como homenaje a la mujer. Ella fue uno de los pilares de Pulpería Ezequiel, el establecimiento de hostelería de Melide que convirtió el pulpo á feria en el plato más internacional de la gastronomía de Galicia.

Mercedes y su marido Ezequiel Parrado —fallecido hace más de siete años— abrieron la pulpería familiar en 1960 en un céntrico local en pleno Camino Francés. Antes del auge de la ruta jacobea, el matrimonio convirtió por las ferias en una certeza el dicho que sostiene que para comer pulpo en Galicia hay que desplazarse al interior. Y así es como Melide es hoy un referente de la gastronomía gallega, y Pulpería Ezequiel una institución hostelera en el Camino de Santiago.

La hija de Mercedes y Ezequiel muestra una foto histórica de un puesto de la pulpería
SANDRA ALONSO

Los hijos de Mercedes, que heredaron la mano de sus padres cortando y preparando una buena ración de pulpo, recibieron estos días abundantes y sinceras muestras de condolencia y de cariño por el fallecimiento de una mujer también querida y admirada por sus vecinos, que este lunes arroparon a la familia en el último adiós a la pulpeira de los peregrinos. Descanza, como era su deseo, al lado del que fue su compañero de vida en el cementerio de O Castelo, en Melide, donde el matrimonio que formaron Mercedes y Ezequiel abrió la pulpería para no tener que marcharse a trabajar a Chantada como panaderos. Era el oficio de él. De hecho, en los primeros tiempos de la pulpería, el pan que se servía con cada ración lo cocían ellos mismos en el horno de «La Churrera», uno de los muchos que testimoniaron que Melide también fue, y lo sigue siendo, tierra de panaderos.