Las obras de la A-54 en Melide sacan a la luz yacimientos insólitos

Natalia Rodríguez Noguerol
n. noguerol MELIDE / LA VOZ

MELIDE

PACO RODRÍGUEZ

Las excavaciones profundizarán en lo que sería una necrópolis de la Edad de Hierro

19 ene 2020 . Actualizado a las 05:05 h.

Las infraestructuras viarias de alta capacidad son determinantes para mejorar las comunicaciones en tiempo y seguridad. Pero están resultando también decisivas para profundizar en el concomimiento de la arqueología, toda vez que posibilitan que salgan a la luz restos «que descoñeciamos e que abundan», apunta Emilio Ramil. Se refiere este arqueólogo a los hallazgos localizados en la zona afectada por la construcción del tramo de la A-54 Lugo-Santiago que vertebrará el término municipal de Melide. La firma de la que es socio -Axa Arqueoloxía S.C.- ha sido contratada por sendas empresas adjudicatarias de la actuación viaria para el control y seguimiento de las obras. Y en esa tarea de supervisión que se realiza cuando se desbroza el terreno y las máquinas inician el movimiento de tierras, el equipo de Ramil identificó «interesantes» yacimientos que, al contrario que los castros y las mámoas no resaltan sobre el terreno, pero ponen de relieve que «zonas que poderían parecer despoboadas na época prehistórica, estiveron ocupadas».

¿Y qué desconocidos yacimientos se descubrieron?. A la espera de realizar las correspondientes excavaciones, que son las que determinarán el alcance de los hallazgos, el control arqueológico permitió descubrir fondos de cabaña del Neolítico, así como vestigios de finales de la Edad de Bronce y principios de la de Hierro, entre los que destacan un buen número de fosas de incineración que podrían conformar una pequeña necrópolis. Su detección fue posible «porque teñen moito carbón e cerámica», explica Emilio Ramil, que también pone de relieve la importancia de otros hallazgos de la época castreña como fosas de carbón -un sistema que se utilizó hasta el siglo XX en Galicia para la producción de carbón vegetal-, y hornos que los pobladores utilizarían para la producir su propio material de construcción. Junto con otras estructuras y muros, esos últimos restos, localizados en las zonas bajas de las poblaciones, pondrían de manifiesto que en la época castreña también se vivía fuera de la muralla.

La definición de estos hallazgos podrá realizarse con mayor precisión cuando se realicen las excavaciones. Según indica Emilio Ramil, este año se realizarán entre cinco y siete, en el tramo Arzúa-Melide. Y, en principio, el próximo febrero se iniciarán las excavaciones en los puntos en los que se localizaron las fosas de incineración. Una vez certificada su existencia, se cubren para conservarlas, pero de su descubrimiento se deja constancia en un «completo» informe de resultados fruto de la investigación y con el que queda documentada su existencia.