El Concello de Melide mantiene silencio ante los últimos vertidos industriales

Disponen hasta mañana para informar a Medio Ambiente de las medidas adoptadas para ponerles freno


melide / la voz

El gobierno de Melide mantiene un mutismo absoluto acerca de las medidas que adoptaron, están en marcha o impulsarán ante los últimos vertidos procedentes del polígono industrial de A Madanela, con una red de saneamiento que desagua en el regato de Reboredo, afluente del río Furelos. Luego de tener conocimiento por la prensa del expediente abierto por la Consellería de Medio Ambiente por el vertido que la Asociación de Troiteiros Río Furelos detectó el pasado 31 de diciembre, desde el bipartito que integran el grupo independiente Adiante Melide y el PSdeG expresaron que están trabajando, dentro de sus competencias, en la solución del problema, pero declinan concretar qué tipo de medidas se están adoptando.

En todo caso, tendrán que dar cuenta de las actuaciones al departamento autonómico de manera inmediata, porque Medio Ambiente exige al Concello de Melide una respuesta, antes de mañana a las 10.00 horas, «facendo constar en todo caso a orixe deste vertido, as causas que ocasionaron os danos sinalados e as medidas adoptadas desde a recepción da presente notificación para emendar e evitar que se sigan producindo». Además del expediente al Concello melidense, el departamento autonómico incoó expediente a una empresa de transportes instalada en el polígono industrial de A Madanela, al ser sospechosa de haber provocado el vertido.

El vertido letal que lo cambió todo

El capítulo de los vertidos industriales del polígono de A Madanela, en Melide, parecía cerrado, después de que, el pasado verano, desde el Concello melidense se ordenase precintar las salidas a la red de saneamiento de sendas empresas que la Xunta identificó como responsables de la contaminación. Un vertido letal para la fauna ictícola del tramo del río Furelos que discurre desde donde confluye con el regato de Reboredo, al que desaguan las residuales del polígono industrial, hasta la desembocadura en el Ulla, marcó un antes y después en la gestión de un problema endémico.

Además de las medidas adoptadas para frenar la llegada al río los vertidos procedentes de una industria láctea y de un matadero de pollos, desde el bipartito municipal se pusieron los hechos en conocimiento del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Arzúa. Desde entonces, la problemática había desaparecido de la parrilla informativa, a la espera de conocer el recorrido de la actuación judicial, así como de la resolución de los expedientes entonces también abiertos por la Consellería de Medio Ambiente.

Sin embargo, el pasado 31 de diciembre, un nuevo vertido procedente del desagüe del polígono industrial de A Madanela, que carece de estación depuradora, volvió a situar en la palestra informativo el problema, y, por ende, a reactivar una reivindicación de la Asociación de Troiteiros Río Furelos. El colectivo volvió a poner encima de la mesa, como ya hiciera el pasado mandato, la propuesta de alcanzar un pacto para salvar el río, por encima de las diferencias políticas.

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