Arzúa y Melide quieren fruta de casa

Un grupo de vecinos avanzan en un proyecto para recuperar frutales autóctonos y locales, de los que empezaron a injertar una veintena de manzanos y perales


melide / la voz

José Manuel Méndez heredó de su abuelo el aprecio por lo propio. En el huerto de su casa hay infinidad de árboles frutales, «moitos deles centenarios», cuenta. Es uno de los vecinos de Melide implicados en un proyecto que lanzó la Asociación Herbamoura para promover la recuperación de frutales autóctonos en las comarcas melidense y de Arzúa. «Participo para que non se perdan as variedades de aquí; son as mellores, se cadra para a vista non, pero si no sabor e na conservación, así que hai que pelexar por isto, seguir co traballo que fixo meu avó», comenta.

José Manuel forma parte del grupo de vecinos -de Melide y también de Arzúa- que se sumaron a una iniciativa que, en la zona, ya permitió identificar más de quince variedades de manzana y de pera. Entre las primeras, hay «mazóns, repinaldos, cornelludas, branquiñas, durelas, rubias de sidra, de pau...», y, entre las segundas, «de San Miguel, de San Ramón, Urraca...», expone Xulio Fernández, coordinador en las comarcas arzuana y melidense del Sindicato Labrego Galego (SLG), que colabora en el programa de recuperación de frutales autóctonos.

Tras la localización e identificación de las variedades, ayer se avanzó en las labores de injerto. Los participantes asistieron a una jornada de aprendizaje en la que implantaron las púas de los manzanos y perales que recogieron técnicos del SLG en los más de doscientos patrones que distribuyó el sindicato para facilitar la reproducción de nuevos árboles. Xulio Fernández no cree que los frutales autóctonos estén en peligro de extinción, ya que, explica, «no Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo téñenos conservados», pero, matiza, «a desaparición no ámbito local si está en perigo na medida en que está en perigo polo despoboamento a vida no campo». El coordinador comarcal del SLG añade que «a agricultura e gandería actuais, tan intensivas, danlle pouco valor ás actividades complementarias», como es el caso. Pero la producción de fruta corrió tiempos mejores.

Cuenta Xulio Fernández que en Santiso, donde se localizó alguna de las variedades de manzano y de peral que se reproducirán, «había xente que vivía de vender froita nas feiras». La concentración parcelaria lastró esa actividad. «As árbores froiteiras plantábanse nos valos como linde entre as fincas, polo que, coa reordenación das propiedades, moitas delas perdéronse». Como se quedaron en casa de José Manuel Méndez sin, entre otros árboles, el peral que da de fruto la variedad Urraca cuando, en 1984, el fuerte ciclón tropical Hortensia, que los vecinos aún hoy recuerdan bien, afectó con dureza a esta zona.

«É unha pera pequeniña marrón e moi rica», comenta este melidense, que recuperará para su huerto esa variedad al participar en el proyecto de la asociación Herbamoura. «Fai cousa de cinco anos, quixen recuperala e non a atopei na miña aldea», cuenta este vecino de la parroquia de San Martiño das Varelas. Su experiencia pone de relieve que la iniciativa arrancó con buen pie. «Puxemos en contacto á xente para que compartisen información», apunta Xulio Fernández, quien avanza que, el próximo año, harán lo mismo con los árboles que dan fruta de hueso. «Tamén hai un montón, pero agora é tarde para enxertalas porque xa están en flor», explica.

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