La N-547 de Melide a Lugo, una mina de baches con un alto riesgo de accidentes

Vecinos que utilizan a diario la carretera consideran que el tramo hasta el futuro acceso a la autovía está muy deteriorado


melide / la voz

La carretera nacional N-547 da miedo en el tramo que vertebra el municipio lucense de Palas de Rei, al menos en los seis kilómetros que discurren desde el límite con Melide hasta poco antes de la primera rotonda que se encuentra el conductor para acceder a la A-54, la autovía que unirá la capital gallega con Lugo y que en la provincia vecina ya está operativa. Las quejas por el deficitario estado que presenta el firme del vial se escuchan de melidenses que inevitablemente recorren el trayecto a diario por imperativo laboral.

Como Pedro López, que trabaja en una empresa del polígono de Palas de Rei para la que también prestan servicio sobre una treintena de paisanos suyos. El turno partido les obliga, «ás veces ata catro veces ao día», a exponerse a una carretera que «é unha trampa». Y explica por qué: «Á marxe de ter que ir máis amodo e danando o coche, xogámonola porque todos circulamos esquivando fochancas». La maniobra fácilmente puede derivar en un accidente de tráfico de graves consecuencias que los usuarios del vial temen que termine sucediendo. Este melidense señala el doble carril que, en dirección Palas, hay en el núcleo de San Pedro de Meixide, uno de los trechos en peor estado, para poner al lector en situación y de evidencia, el riesgo de siniestro existente. «Podes rebentar unha roda ou esquivar unha fochanca estando un coche adiantándote», explica.

Este usuario habitual añade que en el trayecto Melide-Palas de Rei hay tres núcleos rurales habitados en los que es frecuente que los lugareños caminen por el arcén, exponiéndose también al peligro derivado del calamitoso estado del firme, con tramos, además, en los que la señalización horizontal es prácticamente invisible. «Non serve de nada, ou coñeces a estrada...», se queja sobre esa otra deficiencia Natalia Hermida, que casi a diario hace el recorrido de Melide a Palas porque es donde trabaja su marido, que cubre el trayecto todos los días. Ayer mismo, «saltoume unha pedra e empezoume a estalar a lúa, que xa estaba chea de chinazos das pedras que saltan», cuenta.

El deterioro del vial ha ido a más con el tiempo propio del invierno y el paso de las máquinas que esparcen sal para evitar el efecto resbaladizo de las heladas sobre el asfalto. «Cada semana que pasa vai a peor», advierten los usuarios. Y eso que al lado de la rotonda de la autovía hay un centro de conservación de carreteras de Fomento.

Los afectados se la juegan a diario: «Todos circulamos esquivando as fochancas», dicen

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