Más de 10.000 personas emplean a diario la N-547 y la N-634


Los usuarios de los dos principales trayectos que unen Santiago y Lugo -N-547 y N-634- se enfrentan a diario con numerosos obstáculos. En el 2015, según datos que maneja el Ministerio de Fomento, la N-547 registró el paso medio diario de 4.117 vehículos por Salceda, entre Arzúa y Lavacolla, y de 6.342 por Ponte Carreira, en la N-634. Por la A-54, entre el desvío del aeropuerto y la rotonda de acceso en Lavacolla circulan unos 15.000 vehículos. Con estas cifras, al menos unas 10.000 personas usan todos los días ambos trazados.

curvas peligrosas

Trazados de los años 80. Ambas vías nacionales formaron parte del Plan Nacional de Carreteras 1984-1991, que eliminó curvas y acortó el trazado. Pero aún perviven tramos con peligro para el conductor. Especialmente lo sufren los que viajan de Lavacolla a Arzúa, con curvas continuadas. También el trazado Melide-Arzúa está repleto de tramos en eses. O la bajada hacia Ponte Carreira, en la N-634.

todo tipo de vehículos

La suerte. El viaje por las dos nacionales atraviesa municipios ganaderos por excelencia, por lo que el conductor tendrá que tener paciencia si se encuentra con maquinaria agrícola. Además, el bum del Camino de Santiago llena en algunos momentos del año la N-547 de bicis. Además, está el tráfico pesado que soporta la N-634 al ser vía de entrada y salida de mercancías hacia la Meseta y el norte peninsular.

señales

Saturación, con hasta 32 de menos de 70 en 42 km. Las nacionales en Galicia están saturadas de señales que acaban despistando al conductor, que en ocasiones no sabe a qué velocidad debe circular o cuándo puede o no adelantar. Los comerciantes de Melide se quejaron recientemente de que en los 42 kilómetros que separan la villa con el enlace de la A-54 en Lavacolla hay colocadas 32 señales con limitación de velocidad a 70 por hora. El conductor afronta este tipo de trazados con continuos cambios de marcha, frenadas y aceleraciones que aumentan el consumo y alargan el trayecto.

baches

Diferencias entre provincias. El tramo entre Palas y el límite provincial de Lugo, en O Coto, está lleno de baches, remiendos y parches, que previsiblemente empeorarán con el inicio de las obras de la A-54. También el de autovía entre Santiago y Lavacolla está lleno en mal estado, aunque hay fondos asignados para su recuperación.

radares

Fijos y móviles. En la N-547, la DGT anuncia el radar móvil en todo el trayecto, desde Lavacolla a Guntín. Hay instalado uno fijo en la subida de Amenal al enlace de la A-54, con una señal de 70 a menos de diez metros. En la N-634 existen dos radares fijos en sentido Santiago, en los kilómetros 680 y 695.

sin gasolineras

A-54 sin servicios. El conductor que vaya hacia Lugo por la A-54 tiene que tener en cuenta que desde Melide, tras 50 kilómetros, no se encontrará ninguna gasolinera. Y en el viaje a la inversa, igual. La falta de tráfico y las dificultades administrativas no animan a las empresas a instalar áreas de servicio, aunque hay espacio reservado en O Picato y Palas.

zonas urbanas

Pasos de peatones. Los cascos urbanos de Melide, Arzúa y Pedrouzo no tienen nada que ver con los de inicios de siglo. Se han convertido en largas travesías llenas de pasos de cebra, con ferias, semáforos, avalancha de peregrinos y nuevas calles laterales de acceso. Incluso destaca la escasa iluminación nocturna de Melide.

meteorología

Lluvia y niebla. Santiago y su área de influencia tienen los porcentajes de precipitaciones más altos de Galicia. Además, en la N-634 a su paso por Curtis se producen intensos bancos de niebla y en el invierno hay heladas o hasta nieve.

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