Los baches invaden el casco urbano de Melide e indignan a los conductores

Natalia Rodríguez Noguerol
natalia noguerol MELIDE / LA VOZ

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El Concello hará frente a los arreglos con el POS y con un plan específico

11 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Dan vergüenza. Es la primera expresión que se le viene a la cabeza a cualquiera que, de un tiempo a esta parte, se dé una vuelta por el casco urbano de Melide. Sin salir del centro, la avenida de La Habana es uno de los máximos exponentes del calamitoso estado que presentan una buena parte de las calles de la localidad, con numerosos baches que convierten prácticamente en intransitable la circulación de vehículos.

Solo en ese calle -de acceso a una zona escolar y deportiva- se necesitan los dedos de una mano para contar los tramos en los que se impone la necesidad de interrumpir la marcha para salvaguardar la amortiguación y las ruedas del coche, aunque no constan más quejas de las que se dejan por escrito en las tabernas virtuales en las que se han convertido las redes sociales. Conducir en segunda es también la única alternativa posible para circular por la explanada del campo de la feria y del mercado de ganado, cuyos accesos también dejan bastante que desear, tanto desde la carretera de Lugo a través de la rúa Don Gaiferos, como desde la ronda de Pontevedra por la calle Furelos.

La zona se ha convertido en una auténtica mina de turbulencias asfálticas y de baches en los que ya apoza el agua de la lluvia, la misma a la que señalan las autoridades municipales para explicar la situación y justificar el retraso en ponerle remedio. «Leva chovendo de maneira incesante dende outubro», afirma la alcaldesa Ánxeles Vázquez (PP), que achaca a la realidad meteorológica tanto el empeoramiento de las calles con un firme que ya estaba deteriorado, como la ineficacia de las actuaciones que se ejecutaron puntualmente. «Fixéronse certas reparacións que non deron o resultado que tiñan que dar debido ao mal tempo», explica la regidora melidense, quien rechaza que la situación obedezca a la dejadez que le atribuyen sus opositores políticos a tenor de que «cando se fixeron os proxectos para o POS, as rúas xa estaban deterioradas».