Brañas de Laíño: de campos de hierba para las vacas de toda la comarca a selva abandonada

La Ley de Costas dejó a los vecinos de Dodro sin la propiedad de los terrenos, propiciando su estado actual


dodro / la voz

El susto que se llevó el vecino de Dodro que estuvo en estado crítico tras morderle una culebra en una pista sin asfaltar del entorno de las Brañas de Laíño reabre el debate sobre el estado en el que se encuentra este espacio natural. Selva, tierra abandonada, monte... son algunas de las palabras más usadas por los vecinos para referirse al espacio que, por otra parte, está considerado uno de los humedales más grandes de Galicia, de gran riqueza medioambiental y natural.

En su libro Toponimia de Dodro e de Laíño: os nomes na auga, publicado por el Concello en 2011, su autor, el vecino, profesor y escritor Manuel Lorenzo Baleirón, explica muy bien cual fue la suerte que corrió el espacio, apoyado por bibliografía antigua. Así recuerda que, en su día, las Brañas de Laíño fueron «excelentes pastos cos que se engordaban os mellores bois de Galicia».

También daban de comer a las vacas de los vecinos, algo que «non está nos libros, pero si na memoria de todos», escribe Lorenzo Baleirón, quien recuerda que Dodro fue tierra de vacas y de leche. De hecho, existió la Cooperativa Leiteira de Laíño A Unión. En el libro habla de que, durante años, las riberas verdes del río Ulla «foron a despensa dos pobres, unha terra de fartura nun tempo agre e miserento. «Quen non tiña campías de seu sabía que podía apañar herba a esgalla nas brañas de Laíño».

Pero, ¿que pasó? El espacio perdió usos, en buena parte, por lo que Lorenzo Baleirón califica en su libro de «expolio» de la Ley de Costas, que «se apropiou sen máis da totalidade dos terreos comunais e particulares». Terrenos que acababan de ser entregado por el Estado en el año 1992, a raíz de un proceso de concentración parcelaria y cuando ya existía la Ley de Costas, añade el escritor. «Os que saben o que foron noutra hora as brañas miran agora esta selva mesta de agravios e afrentas, de salgueiros e toutizos», escribió en 2011 Manuel Lorenzo.

En la actualidad, el estado de las Brañas es peor. Los terrenos son una selva en la que los jabalíes tienen su refugio, pero cada vez son más las voces, entre ellas la de Manuel Lorenzo, que piden una intervención. Por su riqueza medioambiental, podrían ser un centro de interpretación de aves y de estudio de la naturaleza, aunque para ello hace falta inversión y conciencia ecológica.

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