La emigración de Dodro en Buenos Aires celebra los cien años de su asociación

Con anterioridad a su unión, los dodrenses de Argentina sufragaron la obra de una escuela y el sueldo del maestro


dodro / la voz

Cien años acaba de cumplir la Unión Residentes de Dodro en Buenos Aires, una institución que, como otras, surgió por la «necesidad que tenía el inmigrante de tener un lugar de reunión con sus paisanos, en el que cada uno llevaba las novedades que había recibido de su casa y de su aldea», en palabras del presidente de la entidad desde hace seis años, Luis Romero, de 65 y el primero no nacido en Dodro.

Antes de la fundación de la entidad, que en la actualidad tiene alrededor de 500 socios, los dodrenses que vivían en Buenos Aires hace un poco más de cien años coincidieron en que su lugar natal, Dodro, tenía la necesidad de contar con un edificio para albergar una escuela, y se pusieron a trabajar para recaudar los fondos para hacer la obra. Al poco tiempo se construyó la escuela en el lugar de Tallós, que es la actual Casa de Cultura, y del edificio también formaba parte la vivienda del maestro. Aquellos «dodrenses visionarios», como los califica Luis Romero, decidieron hacerse cargo también del sueldo del maestro y así fue durante muchos años.

Mientras se realizaba la obra, surgió la idea de crear en Buenos Aires una institución que agrupara a los dodrenses y así nació la Sociedad de Hijos de las tres parroquias de Dodro, que fue el antecedente de la actual Unión Residentes, fundada el 11 de noviembre de 1918. La institución no tiene sede propia y las reuniones y demás actividades las desarrolla en la sede de la Sociedad de Lalín en la Ciudad de Buenos Aires, según explica Luis Romero. Este preside un equipo directivo que trabaja para darle un nuevo impulso a la entidad para que sea referente de los gallegos procedentes de esta zona de Galicia en Argentina.

La emigración dodrense fue constante y numerosa hasta finales de 1950, según explica el presidente del colectivo. En la actualidad, en Buenos Aires quedan dodrenses nativos, que participan activamente en las actividades sociales y culturales de la entidad, pero esta se fue nutriendo también de la participación de los hijos, nietos y hasta bisnietos de aquellos primeros gallegos, «descendientes que aprendimos a querer esa tierra y esas tradiciones y a querer a nuestras familias que viven en Dodro y que, gracias al enorme avance en las comunicaciones y del avión, hoy nos permite estar mucho más cerca y compartir muchas más cosas», relata Luis Romero. Este asegura, «con conocimiento de causa, que emigrar, aún en los casos de aquellos a los que les va bien, es una herida que nunca termina de cerrar del todo. La morriña se transforma en una compañera inseparable de por vida», añade el presidente de la Unión Residentes de Dodro en Buenos Aires.

Cuenta, además, que actualmente los dodrenses de Argentina «estamos pasando un momento especial y de mucha alegría como institución», al cumplirse el centenario de su fundación. A la celebración se sumó el propio alcalde de Dodro, Valentín Alfonsín, que viajó a Buenos Aires por tercera vez en los últimos años. En el encuentro estuvo, además, el secretario xeral da Emigración.

Luis Romero asegura que los dodrenses de Buenos Aires están agradecidos al alcalde «por el vínculo de cercanía que ha creado entre el Dodro de Galicia y el Dodro de Buenos Aires».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

La emigración de Dodro en Buenos Aires celebra los cien años de su asociación