El Balneario de Compostela presume de historia y modernidad en un complejo que combina salud, descanso y tradición
30 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.A un paso de Santiago está el secreto termal mejor guardado, donde el boca a boca lleva funcionando más de dos siglos. Se cree que los orígenes del Balneario de Compostela se remontan a la época de ocupación romana, aunque el primer documento histórico que se refiere al también conocido como Burga do Tremo es de 1813. El lugar estuvo muy concurrido por sus aguas minero-medicinales hasta la Guerra Civil, cuando sufrió un fuerte declive e incluso dejó de funcionar oficialmente a finales de los 60, aunque los vecinos de la zona y otras personas que conocían las propiedades del manantial siguieron acudiendo hasta allí.
«Yo soy de la zona de Brión y en mi casa los mayores hablaban de que la gente venía al lugar de O Tremo a tomar las aguas y se alojaban en las casas de los vecinos», cuenta Encarna Branco, quien está al frente desde el año pasado de unas instalaciones que cuentan con su propio hotel desde el 2004. Ese año se inauguró un balneario moderno, un proyecto diseñado a finales del siglo XX por el arquitecto César Portela que contó con el impulso esencial del promotor Ramón López.
«El primer director del balneario, hasta la pandemia, fue Manuel Bouzas, responsable de la filosofía que mantenemos hasta hoy prácticamente intacta. Bouzas creía en una atención personal y cercana con los clientes, que tienen nombre y no son solo un simple número. Entendía esto, más que como una empresa, como una familia, incluido el trato con los trabajadores», destaca la responsable de un complejo en el que hay una mayoría de mujeres, tanto entre su plantilla como en la dirección actual (con un papel destacado por parte de Cruz Caamaño, a cargo del área del balneario; y Merce Mourullo, al frente de la recepción y administración).
Con uno de los dos únicos centros termales de la provincia de A Coruña, al de Brión acuden hoy «desde el niño pequeño con dermatitis u otra patología cutánea hasta gente de noventa y pico años para disfrutar de las piscinas. Tenemos gente que empezó a venir cuando se inauguró el balneario y, desde entonces, sacan su semana todos loa años para volver. Vienen, además, grupos durante 10 o 15 días para los tratamientos de termalismo, especialmente indicados para problemas de piel o del aparato digestivo, traumatismos, reumatismos y enfermedades respiratorias crónicas, incluso trastornos metabólicos y patologías del sistema nervioso», indica Cruz, quien constata la mejoría con la que abandonan las instalaciones.
Hay, de hecho, lista de espera para los grupos del Imserso, incluso para los masajes (han de reservarse con 10 o 15 días de antelación). «Además de unas aguas maravillosas, tenemos distintas franjas de acceso a las piscinas en función de lo que busques: existe un horario infantil, de 12.00 a 18.00; y de 18.00 a 21.00, si quieres más tranquilidad, no vas a coincidir con niños ni grupos del Imserso. Por otra parte, contamos también una doctora que (previa cita) pasa consulta y puede asesorar a los huéspedes y bañistas, Conchi Sanmartín, quien además es nutricionista, lleva toda su vida dedicada al bienestar y la salud y hace planes para una atención integral», subrayan las responsables del balneario, donde recientemente han incorporado una sauna de calor seco que trabaja con cromoterapia y nuevas soluciones para el ahorro energético, entre otras mejoras.
A nivel estético, cuentan con una decena de masajes distintos y acaban de incorporar la maderoterapia, respondiendo a las nuevas demandas y tendencias en los tratamientos anticelulíticos y reductores. Tratamientos faciales y corporales, envolturas (en aceites esenciales, algas o chocolate), hidroterapia y otras experiencias relajantes y reparadoras completan la lista de servicios de Balneario de Compostela, en el cual trabajan también con peloides (una mezcla de agua con materiales arcillosos cuya combinación tiene resultados óptimos en patologías cutáneas, con un efecto especialmente rápido y visible en casos de psoriasis y dermatitis). En este sentido, subrayan las responsables que tienen un convenio con la Universidade de Vigo para la investigar las propiedades de sus aguas y sacar nuevos productos derivados de ellas. Además, trabajan con la cátedra de Hidrología Médica de la USC, que una vez al año manda a un grupo de futuros médicos para que conozcan los beneficios y aplicaciones de sus aguas, además de colaborar con sus programas de divulgación sobre la balneoterapia.
«Llegar hasta aquí ha supuesto el esfuerzo de mucha gente, empezando por Ramón López y Manuel Bouzas. Estamos cogiendo el testigo de ellos, que han hecho lo fundamental en un proyecto como este, que es ponerlo en marcha. Ahora contamos con ese legado y un tiempo de rodaje muy valioso como centro termal», apostilla Encarna.