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Altamira

Cristóbal Ramírez

BRIÓN

10 ago 2018 . Actualizado a las 00:16 h.

Corría el 11 de junio de 1971. Los bárbaros copaban las instituciones. Algunos de esos bárbaros eran ilustrados, e incluso concedamos que los menos -sin duda de flaca memoria- tenían buena intención. Como lo demostró la Diputación de A Coruña al acordar la compra por 150.000 pesetas (902 euros de hoy) de las torres de Altamira, en Brión. Lo hizo a propuesta del delegado de Bellas Artes, Chamoso Lamas, un peso pesado en la defensa del patrimonio gallego.

Un par de años después otro de aquellos bienintencionados proponía la insólita idea de crear en Altamira una gran biblioteca, una locura en aquellos tiempos cuando solo media docena de estudiantes tenía coche propio y las carreteras eran simplemente decimonónicas. No cuajó, por suerte.

Pero lo cierto es que la Diputación nunca dejó de lado su patrimonio. Ahí están, por ejemplo, el monasterio de Caaveiro o el dolmen de Axeitos para demostrarlo. Altamira no fue una excepción. Y el pasado martes se publicaba que el ente provincial iba a invertir 28.000 euros en el mantenimiento de la fortaleza.