Cuando el Tambre bullía de Brión a Negreira

emilio forján SANTIAGO / LA VOZ

BRIÓN

FORXAN

Se cumplen 70 años del inicio de la presa Barrié de la Maza que acabó con la riqueza piscícola

05 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El río Tambre tiene una longitud de 124,5 kilómetros desde su nacimiento en la laguna de Sobrado dos Monxes hasta su desembocadura en Ponte Nafonso (Noia), y de tiempos antiguos siempre destacó por su riqueza piscícola -en el siglo X se documenta que existían pesqueiras en su cauce-, en la que prevaleció una de sus dos denominaciones: Tamara y Tambre. El río fue cortado por una enorme presa inaugurada en abril de 1950, después de tres años de obras de cuyo inicio se cumplen 70. Aunque antes había existido una presa anterior, desde 1927, mucho más pequeña y dotada de una escala para que funcionasen las pesqueiras tradicionales cuando lampreas, reos o salmones remontaban el Tambre. Aquella, fue la presa más importante de Galicia hasta la Guerra Civil. De hecho, de la central Salto do Tambre -hoy Tambre I-, en Noia, partieron las primeras líneas eléctricas hacia Santiago, Pontevedra, Vigo o Ferrol, lo que da una idea de la importancia que la presa supuso como motor para el avance de Galicia.

Con el fin de satisfacer una demanda energética que iba en aumento se construyó una nueva presa, de 44 metros de altura y, por consiguiente, un embalse de mayor capacidad. En su construcción, el Tambre quedó prácticamente seco, disminuyendo su riqueza piscícola de lamprea, truchas, reos, salmón o anguila. Las diez pesqueiras documentadas entre Brión y Negreira, quedaron anegadas, aparte de permitírsele el no habilitar una escala para que las especies migratorias remontasen y bajasen el río, condenándolo a su muerte piscícola cuando en mayo de 1950 comenzaron a embalsarse sus aguas.

El gran descenso experimentado por el Tambre este año, sacó de nuevo a la luz, los vestigios de las pesqueiras -aquí llamadas canales y clasificadas popularmente según su modelo de agulla, de una perna o de dos pernas-, claramente diferenciadas de las de otros ríos como el Miño o el Ulla, siendo la parroquia brionesa de Ons, la que se llevaba la palma en número.

Lo sabe bien Luciano Pena, vecino de Ons y funcionario jubilado del Concello de Brión, con quien visitamos las de Pazos y la de A Pedreira -una de las más monumentales con doscientos metros de longitud y un muro de dos metros de ancho- y quien recuperó la toponimia de los antiguos lugares que recorre la ruta por el meandro del Tambre: «Quen tiña unha boa pesqueira no río podía sacarlle máis produto que a unha boa labranza. Había que coidalas e reparar o muro polas enchentas. E, sobre todo, vixiar que os furtivos non lle-la viñesen cachear polas noites», palabras recogidas por él mismo en la revista Altamira, allá por 1998.

Juan Antonio Freire, uno de los más antiguos de Salaño Grande, todavía recuerda los canales siendo un niño: «Tería eu nove anos e había pouco tempo que se cortaran. No medio fixéronlle boquetes ós canales para que a auga non viñera ós aparellos onde se recollía o peixe. Os rapaces íbamos coas vacas e entre abril e setembro estábamos sempre ao lado do río, que foi onde aprendemos a nadar», rememora. Dice que la de la pesqueira de A Pedreira tenía aún su caseta con tejado. Recuerda que las de A Pedreira y O Pouso, propiedad de la familia del pazo de Armesto, en Salaño, tenían caseros encargados de su cuidado.

Uno de ellos fue el padrino de Juan. Se llamaba José Méndez, y era natural de Arzúa. El pescado recogido lo llevaban mayormente a Santiago, y en la ciudad asegura que lo vendía «o Armesto, o xefe». Aún cuando se llenó el embalse -Freire ya tenía entonces 14 años-, recuerda que durante unos pocos años siguió habiendo lampreas o anguilas «que nós pescábamos cos cordeles, algún día collendo trinta, e á pasmona, sen facer nada, só colocando as canas».

Las seis principales pesquerías río abajo

Pozo Cardo. Entre Ons de Abaixo y Logrosa. Su presa permitía funcionar a un molino con turbina. Sus dueños eran cinco lugareños de Ons de Abaixo como los de A Cachena, de Antena y de O Chantado.

Pazos o Dorna. En el fondo de la aldea del mismo nombre, cerca del lugar donde se cree estaba la Ponte Pías, mítico paso reflejado en el escudo de Negreira por donde trasladarían los restos del Apóstol. Allí, había un barqueiro para cruzar el río en una dorna.

O Pouso. En Salaño Pequeno. Era propiedad del pazo de Armesto, que la alquilaban a los vecinos. Es la mejor conservada. Hace ángulo en el medio del río.

A Pedreira. Próxima a la anterior. Era de los Armesto. No atravesaba todo el cauce. Iba desde una elevación en el centro hacia la izquierda.

Latedo. Sus dueños eran de la casa de Luis, de Salaño Grande, al regalársela los Armesto a una ahijada suya del lugar. Tenía un cubierto circular para vigilar la pesca.

O Cornedo. Localizada en la parte baja del monte Cornedo, en Salaño, los derechos eran de los vecinos de Pontevedra, en la parte de Negreira.