La «superaurora» boreal que se vio el lunes por la noche en Galicia y que un fotógrafo captó desde el Pico Sacro
BOQUEIXÓN
José Ángel Docobo, coordinador científico del Observatorio Astronómico Ramón María Aller, explica que el fenómeno se produjo tras la «tormenta solar más grande en 20 años», lo que ayudó a que la aurora boreal se pudiese apreciar en latitudes bajas, como en Galicia. El fotógrafo César Carracedo la retrató en Boqueixón
21 ene 2026 . Actualizado a las 12:18 h.El periodista y fotógrafo César Carracedo, afincado en Santiago, sabía, por grupos de aficionados a la fotografía y a captar auroras boreales, que anoche podría tener la oportunidad de retratar una, algo que, finalmente, logró. «Desde 24 horas antes, distintos expertos comentaban que se produciría una eyección de masa coronal, es decir, una gigantesca expulsión de campo magnético desde la atmósfera exterior del sol, como una tormenta solar, que facilitaría que, en latitudes bajas, como Galicia, se pudiese ver una aurora boreal. No dudé y anoche subí al Pico Sacro, en Boqueixón, en donde, en octubre del 2024, ya había retratado otra, aún más intensa», explica César, compartiendo imágenes del momento.
«La primera fotografía la realicé sobre las 22.48 horas. A esa hora aún se veía de forma tenue. El cielo estaba cubierto, pero, aproximadamente desde las 23.10 horas, hubo como quince minutos en que se vio más despejado. Entre las 23.12 y las 23.16 horas tomé las fotografías en las que la aurora se aprecia de forma más intensa. Ya sobre las 23.30 horas, con todo el cielo cubierto, ya no se podía ver», insiste, y explica que, siempre mirando hacia el norte, lo que se aprecia abajo es Santiago, con el Monte Viso a la izquierda, vislumbrándose incluso la luz que emite el aeropuerto de Lavacolla.
«Es muy bonito poder vivir eso. Aún así, la aurora boreal del 2024 fue aún más impresionante», evoca sobre una imagen que había tomado en el mismo enclave de Boqueixón y que le había llevado a ganar el X Concurso Imaxes de Boqueixón, que convoca ese Concello.
Sobre el fenómeno, aún singular en Galicia, se pronuncia José Ángel Docobo, catedrático de Astronomía de la USC y coordinador científico del Observatorio Astronómico Ramón María Aller. «Los servicios de monitoreo espacial, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, habían advertido de que una tormenta de radiación solar categoría S4 impactaría en la Tierra en las últimas horas, dando paso a una tormenta geomagnética categoría G4 (en una escala de 5), y que las partículas de la eyección de masa coronal que el sol emite afectarían a la Tierra durante la noche del 19 de enero y esta misma mañana. La NOAA incluso describió esta tormenta solar como ''la más grande en 20 años''. La última vez que observó un evento de esta magnitud fue en octubre del 2003. En aquel episodio, Suecia sufrió apagones y Sudáfrica perdió una docena de transformadores eléctricos. También fallaron temporalmente satélites como el SOHO y ACE. Pero, hasta ahora, por la información compartida, se sabe que, aunque las aerolíneas que cruzaron el círculo polar suspendieron sus rutas la pasada noche, no se detectaron fallos importantes en la infraestructura eléctrica», detalla, ahondando en las condiciones que llevaron a que Galicia pudiese apreciar el fenómeno.
«Cuando el sol está en máxima actividad, la intensidad del viento solar también lo está. Se puede decir que, normalmente, el campo magnético de la Tierra nos defiende y obliga a ese viento solar (flujo continuo de partículas que emana desde su corona) a entrar por los polos magnéticos. Por ello las auroras normalmente solo se producen cerca de esas zonas, tanto del norte como del sur. Pero, cuando el sol está en máxima actividad solar, ese flujo de partículas del viento solar es mucho mayor, colándose por los polos magnéticos y pudiendo llegar a latitudes más bajas, produciéndose auroras boreales en latitudes como Galicia. Este año, y el pasado, se produjeron, de hecho, varias en la comunidad. Aún así, lo de la pasada noche fue un fenómeno incluso superior, en el sentido de que ya no fue el propio viento solar en sí mismo, sino que también tuvo lugar una eyección de masa coronal, y eso dio lugar a a un flujo muchísimo más intenso de partículas. Así se produjo esa tormenta solar y esa superaurora, como la podemos llamar. Pese a que la jornada de ayer estuvo cubierta en Galicia, sobre las 22.00 horas, empezó a despejar algo el cielo, lo que ayudó a que se viese», realza, incidiendo en que distintos usuarios también compartieron imágenes de auroreas boreales en regiones alejadas de los polos.
«Nunca se sabe cuándo se pueden llegar a divisar, pero anoche se daban las condiciones para, si despejaba, poder ver una aurora», razona César Carracedo.