«As necesidades das familias do rural son as mesmas, tamén para conciliar»

Emma Araújo SANTIAGO / LA VOZ

BOQUEIXÓN

PACO RODRÍGUEZ

Val do Dubra y Boqueixón ofrecen desayunos saludables a doce escolares

21 ene 2024 . Actualizado a las 05:05 h.

Si algo caracteriza al rural gallego es que se está quedando sin niños, aunque sea en concellos que forman parte de un área metropolitana pujante como es el caso de la compostelana. Ofrecer servicios de conciliación es una opción que cada vez asumen más ayuntamientos, pese a que son conscientes que lograr el equilibro financiero es toda una quimera. Así lo han hecho este curso los concellos de Val do Dubra (3.671 habitantes) y Boqueixón (4.188). En el primer caso han estrenado servicio en el colegio de Portomouro, mientras que el CPI Antonio Orza (Boqueixón) lo han recuperado tras varios años sin disponer de él.

Para sus respectivos alcaldes, Diego Luis Díaz y Ovidio Rodeiro, apostar por estos programas supone un desembolso económico que asumen conscientes de que si quieren mantener población o atraer nuevos habitantes esto pasa porque las familias tengan opciones para poder vivir y trabajar con cuantas más comodidades y servicios mejor.

«As necesidades das familias do rural con as mesmas, tamén para conciliar, ou incluso máis, porque as nosas circunstancias fan que a nosa poboación teña moitas veces que ir á cidade para traballar cuns horarios que fan que teñan que deixar aos seus fillos nun servizo de madrugadores», argumenta el regidor dubrés. «E correspóndenos a nos crear estes servizos», añade Celsa Oreiro, edila de Educación y profesional del ramo, de ahí que entre sus destinos laborales también estuviese el colegio de Portomouro. Como concejala del área, Oreiro conoce las necesidades de todas las familias que participan en el programa: «Temos a unha aboa que ten que traer a unha rapaciña, unha nai que tivo que cambiar o horario para entrar máis tarde para atender a filla, unha familia que tiñan que ir a outra aldea na que non viven para deixar ao seu fillo cos avós, e tamén hai un caso dunha familia que levou ao seu fillo a outro colexio porque no tiñamos este servizo».

Diego Luis Díaz y Celsa Oreiro reconocen que poner en marcha el programa no fue fácil, por lo que agradecen especialmente la labor del Anpa del centro, que trabajó impulsar este programa, que permite reservar el servicio todos los días de la semana o también por mañanas sueltas.«Trátase de facilitarlles as cousas ás familias», añade el alcalde, que al igual que la concejala destaca la colaboración del centro a la hora de acondicionar el lugar en el que se sirven los desayunos y que cada cierto tiempo ofrece al grupo de madrugadores una selección de desayunos del mundo. El servicio comienza a las 7.30 horas, pero se desayuna a las 9.

El Concello contrató los servicios de una empresa primando en la adjudicación la calidad de los ingredientes y, además de conseguir unos desayunos ideales, han visto como una antigua alumna del centro, Laura Juncal, ha regresado al colegio en el que se formó para ejercer de monitora y de cuidadora de su pequeño grupo de seis vecinos, de los que destaca su buen comportamiento y ganas de disfrutar de nuevos sabores. «Mira ti, tamén axudamos a crear emprego no concello», añade Díaz, en este caso dando una oportunidad laboral a una joven dubresa que compagina esta madrugadora tarea con sus estudios de psicología.

En Boqueixón también conceden especial importancia a las actividades de conciliación y su alcalde, Ovidio Rodeiro, reconoce que todos los horarios tienen alta demanda salvo el de madrugadores, lo que no evitó que el Concello decidiese recuperarlo desde las ocho de la mañana: «Facemos unha aposta para asentalo. Comezamos cun grupo pequeno de seis rapaces, pero a idea é manter o servizo todo o ano para que, dalgunha maneira, a xente saiba que se vai consolidar». Las familias que lo utilicen pueden sumarse al programa de tardes educativas en el mismo colegio Antonio Orza. «E temos grupos de clases de inglés para rapaces. Non é un servizo específico de conciliación pero é unha actividade complementaria que tamén axuda ás familias», añade.

«Sen este servizo tería que pagarlle a alguén ou que algún veciño levara o neno ao bus»

Disponer de un servicio de conciliación marca, y mucho, la vida de aquellas familias que no tienen personas que les puedan ayudar para compatibilizar los horarios laborales y los lectivos. Sandra Cereijo, vecina de Boqueixón, y su pareja son un claro ejemplo de ello. En su caso, al trabajar ella en una cafetería del polígono del Tambre, debe madrugar mucho para estar a las siete de la mañana en su puesto de trabajo. Su pareja es la que, al entrar a las nueve, se encarga de dejar a su hijo en el colegio antes del inicio de las clases para que desayune allí. «Non temos nin avós nin outra familia que nos poida botar unha man», explica Sandra. «O meu fillo vai todo días pero hai moitos que non van tanto, así que este servizo é case un favor que nos fan no Concello», reconoce. «E se non tivésemos este servizo tería que pagarlle a alguén ou pedirlle de favor a algún veciño para que levase o neno ao bus», añade.

La historia de Claudia Fernández y su pareja es muy similar. Ambos se mudaron de Santiago a Val do Dubra hace menos de un año porque querían vivir en contacto con la naturaleza aunque tuviesen que madrugar más y conducir a diario. Gracias al Anpa del colegio de Portomouro y al Concello dubrés su pequeño es uno de los usuarios del servicio de madrugadores. «Funciona fenomenal, mi hijo empezó hace una semana y está encantado», relata. También confía en que a medida que el resto de familias conozcan el funcionamiento del programa se sumen más escolares. «Es un servicio que nos ayuda mucho a conciliar», afirma tajante y satisfecha.